“La Rosa de Guadalupe: Capítulo Taddei” (2)

Laguna /
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Todos, al unísono, repiten esta oración, autoría de Pepe Alfredo: “Sabemos que fuiste engañada por amor, porque tú desde pequeña tuviste una gran necesidad de ser amada y te conformas con poco; Virgencita de Guadalupe, escúchanos, tú que todo lo ves, haz que los auditores no encuentren todo. 

Aparta de esta familia los conflictos de interés, los micrófonos abiertos y los amigos que graban las fiestas en las cuales la moral se ruboriza y las buenas costumbres se suicidan. 

Si ha de llegar una ráfaga de aire, que sea tu vientecito milagroso y no el de los ventiladores que dispersan excrementos. 

Como no le podrás devolver el cargo, concédenos al menos que la investigación llegue… hasta donde tenga que llegar. Amén”.

En ese momento aparece una rosa blanca en una residencia valuada en más de 24 millones de pesos, propiedad de Pepe Alfredo, ubicada en la calle Picachos 259, en Jardines del Pedregal: la Virgen escuchó su petición.

Con rostro lloroso, aparece Lupita. Preocupada, sabe que llegó el momento de la toma de consciencia. 

Suena una voz de mujer asertiva que le reconviene: “Lupita, fuiste engañada por Pepe Alfredo y Andrés Manuel: el primero, por dinero, y el otro, por poder.

”Por el segundo, planchaste las elecciones del Poder Judicial. Barriste la sobrerrepresentación para que Morena modificara en el Congreso la Constitución a placer. 

Y lavaste con esmero las campañas anticipadas de Morena. 

¿De qué te valió este engaño por partida doble? ¿Acaso nunca supiste que todos los hombres son iguales?

”Además, olvidaste, como la mayoría de los morenistas, que la superioridad moral no puede sustituir la rendición de cuentas; que la concentración de poder no puede reducir la vigilancia independiente por largo tiempo; y que la mayoría electoral no puede interpretarse como una autorización sin límites”.

Sopla una corriente de aire alrededor de Lupita. Mientras tanto, la voz puntual precisa: “Nunca lo olvides. 

Las promesas fallidas de transformación o regeneración moral producen un desencanto entre militantes y simpatizantes muy profundo. 

Si todo terminara con tu salida, el milagro habría sido salvar las prácticas. 

Pero no ocurrirá”.

La rosa permanecerá blanca. Y las cuentas, pendientes.

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