De cicatrices

Ciudad de México /

La primera vez oí, o entendí, mal: cicatriz “quelonia”. Durante tiempo largo di “quelonia” como algo adecuado para una cicatriz gruesa, con bordo. No la “áspera cicatriz” de Óscar Oliva; no la de “le cruzaba la cara una cicatriz rencorosa” de Borges. No la cicatriz al ras, plana; no la de surco o hendidura. “Quelonia” me sonaba, exacta, a cicatriz con relieve, con lomo. “Quelonia”: pues sí, como cuello o pata de tortuga.

Error. No hay tal. Yo había oído “quelonia” pero en realidad se trataba de cicatriz “queloide”. Dice el diccionario que viene del francés keloide, hoy chéloide, y este del griego chele, “pinza de cangrejo”. No es una cicatriz normal como pensaba yo de la inexistente “quelonia” sino “patológica, producida por un aumento excesivo de tejido conjuntivo”. En efecto: cicatrices enormes, pulidas y curvas como tenazas de cangrejo. Se me ocurre que alguien más, al ver una, pudo bautizarlas: cicatrices como huesos de mamey.

Vengo de todo esto porque en los meses pasados hubo por donde vivo levantamientos de calles y banquetas para instalar tuberías de gas natural. Al cabo del ejercicio las calles quedaron con cicatrices a las que erróneamente, entonces, decidí “quelonias”.

Ya encontré lo que son, o cómo decirles, en el sustantivo “repulgo”. El Diccionario de Autoridades pone en primeras acepciones: “REPULGAR, retorcer la orilla de lienzo, seda, o paño con el dedo pulgar, de donde tomó el nombre”; “REPULGO, la tal torcedura asida con hilo, o seda, pespunte o vainilla”. El diccionario Moliner me acerca a lo que buscaba en la acepción “abultamiento que forma el borde de la corteza alrededor de las heridas de los árboles”. El diccionario de la RAE me da lo que buscaba en la acepción 4 de “repulgo”: “Cicatriz fruncida y saliente de las heridas de las personas y de los cortes de los árboles”.

Así, junto a los baches, parches, grietas, quebraduras, asfalto desasfaltado, lo que faltaba: calles con cicatrices-bulto, fruncidas, con bordes, salientes. Calles con repulgos.

Luis Miguel Aguilar

  • Luis Miguel Aguilar
  • lmacx@prodigy.net.mx
  • Ensayista, narrador y poeta. Ganó el Premio del PEN Club México 2010 por Excelencia Literaria, y el Premio del Festival Internacional de Poesía Ramón López Velarde, en 2014. Publica todos los martes su columna El camaleón peripatético.
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