Hace tiempo que no visitaba una imprenta. Acabo de hacerlo y el contexto de México y el mundo me trajo tres fragmentos de mis archivos.
1. En 1932 la gran tipógrafa Beatrice Warde escribió un poema que pronto estuvo en todas las imprentas: “ESTA ES UNA IMPRENTA/ CRUCE DE CIVILIZACIONES/ REFUGIO DE TODAS LAS ARTES CONTRA LOS ESTRAGOS DEL TIEMPO/ ARSENAL DE LA VERDAD INTRÉPIDA CONTRA LOS RUMORES CHISMOSOS/ INCESANTE TROMPETA DEL GREMIO/ DESDE ESTE LUGAR LAS PALABRAS PUEDEN VOLAR HACIA FUERA SIN PERECER EN OLAS DE SONIDO/ SIN VARIAR CON LA MANO DEL ESCRITOR/ SINO FIJAS EN EL TIEMPO LUEGO DE VERIFICARLAS EN PRUEBAS/ PISAS AQUÍ TERRENO SAGRADO/ ESTA ES UNA IMPRENTA”.
2. Hacia 1937 Guillermo Aguirre y Fierro publicó “Los pobres periodistas”. Dicen unos versos: “Si un periodista, de manera osada,/ critica la actitud de un diputado/ porque éste no dejó muy bien parada/ la investidura que se la ha confiado,/ salta el ‘legislador’ y en un derroche/ de furor comunista,/ jura por su blasón que, aquella noche,/ se come en escabeche al periodista […] ‘Las leyes para todos son parejas’,/ escuchamos decir constantemente;/ pero a pesar de todas las consejas/ es cosa muy vulgar y muy corriente/ que cualquier presidente/ municipal de la reciente hornada,/ mate de un tiro o de una puñalada/ a un pobre periodista,/ porque escribió sobre cualquier pillada/ de un cacique ‘izquierdista’ o comunista”.
3. H. G. Wells en El nuevo Maquiavelo (1910) : “Es maravilloso cómo se ha desvanecido el poder. Estoy aquí sentado ante un pequeño escritorio”. Su pluma es libre. “Ningún rey, ningún consejo, puede detenerme y torturarme; ninguna iglesia, ninguna nación, silenciarme”. Lo desvanecido hoy es aquella certeza de Wells.
Hace tiempo que no visitaba una imprenta. En algún momento uno entre los guías señaló una máquina y dijo sin querer un verso espléndido: “Aquí es donde la tinta cristaliza”. Dice bien lo que dice, pero dice más. Es como una metáfora de la libertad de prensa brotada de fuente fresca.