Imán y Limadura

El peluquín y la peste

Luis Miguel Aguilar

Aunque Defoe le puso así a su libro, el verdadero Diario del año de la peste co­rrió a cargo de Samuel Pepys. Defoe te­nía cinco años cuando en 1665-1666 Pepys registró los hechos. (Lo mismo haría con el Gran incendio de Londres aquel mismo 66.) Paradójico que entre los varios libros que consultó para armar el suyo (1722) Defoe no pudiera ir a Pepys porque el Diario se publi­có hasta el siglo XIX, en parte por el tiempo que se lle­vó descifrar la escritura taquigráfica del autor.

Aclaro de inmediato que el Diario de Pepys no vale solo como documento: su gracia literaria cuajó además un testimonio impar. Sin peste y sin Gran incendio aún sería Pepys. Dice V. S. Pritchett que a Pepys sencillamente lo asombra el que la vida exista en días, horas y minutos (cada minuto es un re­galo para él); dice de su estilo que atra­pa el instante, ahorra tiempo -y al fi­nal atrapa al tiempo mismo.

Hacia abril de 1665 Pepys empieza a registrar que por miedo a la peste dos o tres tiendas han cerrado en la City de Londres. Para el 7 de septiembre la Cuen­ta Semanal de muertes en Londres indica: total, 8 mil 252; peste, 6 mil 878. (Al término de 1665, el número de entierros iría: total, 97 mil 506; peste, 68 mil 596.) Hay momentos terribles, conmovedores, ominosos. O curiosidades para hoy: Pepys abunda en las palabras office y home, según vaya o venga, y aunque casi hacía home-office por lo cercano de ambos sitios en su caso. Pero nada, se diría, que no pu­diera estar en otro autor.

Hasta que se hace un claro. El 3/9/1665 escribe Pepys, co­mo solo él: "(Día del Señor). Me levanto y me pongo mi traje co­lorido de seda muy fino, y voy a ponerme mi nuevo peluquín comprado ya hace un buen ra­to, pero no me atrevo a usarlo, porque la peste estaba en West­minster cuando lo compré; es de preguntarse cuál será la moda cuando la peste acabe, en lo que a peluquines respecta, porque nadie se atreverá a comprar algo con pelo, por miedo al contagio, no sea que lo hayan cortado de cabezas de gente muerta por la peste".

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