En 1930 T. S. Eliot publicó un poema en seis partes titulado “Miércoles de ceniza”. En un primer impulso pensó titularlo “Ash-Wednesday Music” pero le pareció demasiado irónico. En 1929 el poeta Walter de la Mare le pidió la primera parte para publicarla en una antología y le dijo que le gustaba el título “Ash-Wednesday Music”: “Hay una tonalidad encubierta entre Ceniza y música”.
No sé exactamente qué quiso decir De la Mare pero me pone en modo hipnótico y creo un gran acierto la cercanía de Ceniza y música. Para mí ya es parte del poema y me regresa cada miércoles como el de mañana.
En toda la obra de T. S. Eliot casi no hay verso que no llame a un rosario de suposiciones sobre cuál es su significado y procedencia. Voy a uno de ellos en “Miércoles de ceniza”: “Señora, tres leopardos blancos sentados bajo un junípero…”. Algunos lo asociaron con un poema de Ezra Pound donde aparecen muchachas blancas como la leche y leopardos blancos como la nieve. Otros con las fieras que aparecen en el “Cántico espiritual” de san Juan de la Cruz. Otros con Jeremías, 13, 23: “¿Mudará el negro su pellejo y el leopardo sus manchas?”.
En 1937 Eliot escribió en una carta que no recordaba a ningún leopardo en la Biblia y que sus leopardos simplemente representaban el mundo, la carne y el diablo, para añadir: “Me dicen que hay un uso similar de los leopardos en un cuento del folklore sudanés, pero yo no lo sabía”.
Siete años atrás había escrito en otra carta: “No te preocupes de no estar seguro sobre el significado, cuando el autor tampoco está seguro… Si llamas a los tres leopardos el Mundo, la Carne y el Diablo te acercarás lo más posible, pero hasta eso resulta incierto”.
Todo vuelve a 1929. Eliot es invitado de honor en el Oxford Poetry Club. Un estudiante: “Por favor, señor Eliot: ¿qué quiso decir con el verso ‘Señora, tres leopardos blancos sentados bajo un junípero’?”. Eliot lo mira y responde: “Lo que quise decir es ‘Señora, tres leopardos blancos sentados bajo un junípero’”.