Por qué desnuda

Ciudad de México /

Aparece una historia cultural y una historia visual de María Magdalena. Leí reseñas y sospeché que en mi librero estaba la posibilidad de ahorrarme los dos libros por tener uno que hacía el papel de ambos: María Magdalena. Mito y metáfora (Harcourt Brace, 1993). Y sí. Y más. A su autora Susan Haskins le bastó jalar una hebra, mejor dicho un pelo de la mata de Magdalena para urdir al tiempo una historia de los evangelios, del arte, de la misoginia, de la prostitución, de los ungüentos, del nardo, del hinojo, del tejido, de los afeites, de las cajitas de alabastro, de la santidad, del porno, de las lágrimas, del patriarcado. De las reliquias.

El libro, un continuo alzar de cejas. Alcé las cejas al enterarme de que surgió en Oriente la costumbre de celebrar el día de la Magdalena el 22 de julio, y en Venecia la de que no trabajaran ese día las hoy sexoservidoras.

Alcé las cejas al enterarme de que María Magdalena empezó a tener sus primeras tocayas con niñas nacidas en el siglo XI; y de una leyenda que justificaba sus “caros” ungüentos como bloqueadores solares.

Alcé las cejas al ver que entre los siglos XI y XV las mujeres ascéticas y penitentes llegaron a grados tales de ayuno que pudo hablarse de “anorexia sacra”, y que en 1871 Vrain-Denis Lucas fue a prisión por falsificar 27 mil 320 cartas. Una de ellas, la más cotizada, de María Magdalena a Lázaro.

Alcé las cejas al ver que Dorotea de Montau lloraba hasta diez horas seguidas inspirada en las lágrimas de María Magdalena como modelo, y que en las Meditaciones sobre la vida de Cristo del siglo XIV a la hora de ver quién era la doliente principal se le concedía ventaja a la Virgen María sobre María Magdalena así: “La abundancia de sus lágrimas bañó más el rostro de su hijo que las de Magdalena Sus pies”.

En el siglo XVII el jesuita Pierre Sautel explicó así por qué a María Magdalena había que representarla desnuda: “Esta mujer arde tanto en su amor a Dios que no soporta llevar ropas”. Alcé más las cejas.


  • Luis Miguel Aguilar
  • lmacx@prodigy.net.mx
  • Ensayista, narrador y poeta. Ganó el Premio del PEN Club México 2010 por Excelencia Literaria, y el Premio del Festival Internacional de Poesía Ramón López Velarde, en 2014. Publica todos los martes su columna El camaleón peripatético.
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