Sólo una cosa para ser perfecta

Ciudad de México /

García Márquez creaba otras realidades en su manera de leer novelas o relacionarse con ellas. Por ejemplo, alguna vez contó su búsqueda infructuosa de una edición de El Quijote sin “aparato crítico” y sin notas. Mi librero cambió de realidad; vi mi vieja edición de El Quijote en Espasa-Calpe y le dije mentalmente: “¿Y qué tal si tú eres el último espécimen ‘sin comento’ de El Quijote?”

Sobre Los idus de marzo, de Thornton Wilder, García Márquez destacó la frase del personaje Julio César: “Yo, que gobierno tantos hombres, soy gobernado por pájaros y truenos”. Sus decisiones de poder debían tomarse según lo que dijeran los adivinos al leer las entrañas de aves y dar sus augurios. García Márquez añadía: “No sé dónde leí que (Julio César) había terminado por clausurar el colegio de augures y escribió contra ellos un libro de protesta cuyo solo título era un poema: Auguralia. Lo busqué durante muchos años hasta que el crítico Ernesto Volkening me dijo de un modo severo y para siempre: ‘Ese libro no existió nunca’”. Sí existió, existe ya: tales líneas de García Márquez agregaron ese libro a la realidad.

Cuando García Márquez conoció al autor de El día del Chacal, Frederick Forsyth, le dijo que su novela sólo tenía un defecto. Forsyth le preguntó, entre anhelante e intrigado, cuál era. “Que El chacal no mata a De Gaulle”. Forsyth se alarmó: no podía ser; De Gaulle no murió asesinado. García Márquez: “Y eso qué”. En efecto, hoy dudaríamos: ¿El chacal mató a De Gaulle?

Ideo ahora lo que sigue. Estamos en un lugar más allá del más allá y del más acá. García Márquez se encuentra con Vargas Llosa y le dice de su novela sobre el vals peruano: “Mario: a Le dedico mi silencio sólo le faltó una cosa para ser perfecta”. Vargas Llosa: “¿?” García Márquez: “Un cancionero y unas pisadas de Guitarra fácil”. Vargas Llosa suelta la carcajada y deja ver la dentadura que le regaló hace muchos años, caso verídico si alguno, el novelista así desdentado Juan Carlos Onetti. 


  • Luis Miguel Aguilar
  • lmacx@prodigy.net.mx
  • Ensayista, narrador y poeta. Ganó el Premio del PEN Club México 2010 por Excelencia Literaria, y el Premio del Festival Internacional de Poesía Ramón López Velarde, en 2014. Publica todos los martes su columna El camaleón peripatético.
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