Hace 74 años un pequeño grupo de entusiastas actores universitarios, todos alumnos de la Escuela de Arte Dramático de la muy joven Universidad de Guanajuato, bajo la dirección del maestro Enrique Ruelas Espinosa, representaron la comedia teatral de Joseph Kesserling denominada “Arsénico y encaje” (Arsenic and Old Lace, 1939, estrenada en Nueva York el 10 de enero de 1941, https://t.ly/7wqQm).
La fecha del debut en el Teatro Juárez de Guanajuato generalmente aceptada es el sábado 9 de agosto de 1952. Así lo informó el periódico El Estado de Guanajuato en su edición del día 2 anterior.
De esta manera se estrenaba una agrupación teatral que se convirtió en símbolo y distintivo de una universidad, una ciudad e incluso un estado. El Teatro Universitario de Guanajuato emergió de entre las entrañas de esta complicada urbe serrana, personalizado en profesores, estudiantes y gente común que aspiraban a superar el hastío de la cotidianidad provinciana. Con la fuerza de la cultura, Guanajuato capital superó la depresión social y económica en la que se hundió después de la Revolución y la Cristiada.
El crítico teatral Armando de María y Campos publicó una excelente reseña en su columna “El Teatro” del periódico Novedades (1953, https://t.ly/sCqoN). Así comienza:
A fines de julio de 1952, los tranquilos habitantes de la ciudad de Guanajuato, capital del estado, pudieron ver pegadas a la entrada de los cuatrocientos sesenta y nueve callejones en que se fracciona aquella maravillosa ciudad, que parece construida por un fabricante de rompecabezas que se hubiese vuelto loco, unas tiras pequeñas, impresas en papel verde con la siguiente leyenda: “Si quiere conocer los secretos de las hermanitas Brewster, del misterio del arsénico en el vino de frutas y el de las tenebrosas esclusas en el canal de Panamá, vea Arsénico y encajes, la comedia moderna más espeluznantemente graciosa, presentada por los alumnos de arte dramático de la Universidad de Guanajuato”. Lugar de cita: Teatro Juárez. Día: 26 de julio [sic] […].
Y continúa:
Media ciudad acudió al viejo y magnífico coliseo, como hace cincuenta años lo hacía para presenciar una exhibición de cuadros plásticos titulados La taza de té, o representaciones de piececillas iberas en boga, como Levantar muertos, Zaragüeta o Los pantalones. A esta representación de la divertidísima comedia del norteamericano J. Kesserling […] siguió otra, también teatro lleno, los días 9 y 10 de agosto. El 13 y 14 se trasladó el grupo a León, bajo los auspicios, creo, del Ayuntamiento, y representó Arsénico y encajes en el Teatro Doblado leonés, la segunda vez en función doble, para que todo el público que deseaba ver la actuación pudiera hacerlo. El 15, los universitarios guanajuatenses volvieron a representar, esta vez en el Teatro Colonial, de Celaya, también en función doble. […]
Las hermanas Abby y Marta Brewster fueron confiadas al talento y entusiasmo de Gloria de Martín del Campo y Flora Webb, que compusieron –particularmente la primera– dos tipos magníficos, muy bien sostenidos a lo largo de la obra. La señorita Clemencia Téllez en la Elena Harper, estuvo muy simpática y desenvuelta. La mejor interpretación, por lo impresionante, segura y sostenida, fue la que del Jonathan Brewster logró Manuel Martín del Campo, desfigurado según exigencia de la obra como un popular personaje de Boris Karloff. Magnífica voz, temperamento y afición, podían hacer de él, seguramente, un excelente actor. Eugenio Trueba, en el Reporter Mortimer, actuó con agilidad y simpatía, y muy gracioso, manteniendo arriba su personaje, se mostró José Hernández en el Teddy-Roosevelt. El conjunto trabajó muy acoplado, y el resultado fue muy feliz para el director Enrique Ruelas. […]
La obra se representará nuevamente hoy viernes y mañana sábado, en el mismo escenario: el Gran Teatro Juárez. Ahora dirigida por el tercer director del ensemble: Hugo Gamba.