A un hijo no se le manda a la guerra y sin fusil

Laguna /

Es oficial: el Santos es el peor equipo del torneo. Y no se vale, ni es justo, ni profesional, ni ético, que hayan puesto a todo volumen en himno del Santos en cuanto el árbitro pitó el final del partido ante Mazatlán. 

Lo hicieron para que la tremenda rechifla se escuchara menos. Fue como decirle a la afición: no nos interesa lo que sienten en este momento de desgracia. 

Ya no se puede tocar más fondo… creo. 

Pero este Santos siempre logra sorprendernos para mal. Una nueva transmisión por un nuevo canal y el resultado fue el mismo; obviamente no tiene nada qué ver una cosa con la otra, pero la dimensión del fracaso adquirió ahora un panorama más nacional, más profundo, porque ESPN llega a más hogares.

Como bien analizó/reflexionó Roberto Gómez Junco, en el programa de análisis posterior al partido, que la mediocridad va de la mano con la abolición del descenso, que permitió que algunos equipos se echaran a la hamaca porque no había de qué preocuparse. 

Pues bien, ahora sí que tienen de qué preocuparse. 

Del Santos, tal y como lo conocimos en sus épocas gloriosas, ya no queda nada. 

El último gran Santos, el campeón del 2018, fue un equipo maravilloso que estaba para ser bicampeón. 

Lo terminaron desarmando y Julio Furch, Djaniny, “Cabecita” Rodríguez, Gallito Vázquez, Izquierdoz, Araujo, Arteaga, Jordi Sánchez, Brian Lozano (por mencionar algunos grandes jugadores) todos se fueron. Algunos muy pero muy bien vendidos. 

Lo que vino después fue un despropósito que arrojó como resultado lo que hoy el Santos ha cosechado.

Ya no hay nada qué hacer. Una vez más, apenas al inicio del torneo, el Santos ha claudicado. 

Propongo que, a partir del siguiente partido como local, las entradas sean al dos por uno, o que los niños entren gratis, o que la cerveza esté más barata, o que rifen un coche de lujo en el medio tiempo. 

Algo, lo que sea, para premiar y recompensar a una afición desilusionada y, sobre todo, lastimada. 

No sé qué espera Francisco Rodríguez para irse. O bien, no sé qué espera el club para despedirlo. 

No se puede despedir a los jugadores que no tiene nivel para jugar en primera división, pero por lo menos al entrenador sí lo pueden despedir.

Apenas fue la jornada seis. Queda un largo, largo camino por recorrer. 

¿Se puede hacer algo para enderezar el rumbo perdido desde hace tanto tiempo? ¿Estarán dispuestos a hacer algo para darle un giro a esta situación? 

Urge que se haga algo, ya. No en unas semanas, ni en unos meses, ni al final del torneo. Se tiene que hacer ya.

  • Luis Miguel Rodríguez Cruz
  • luismrdzcruz@gmail.com
  • Columnista en La Afición desde Enero del 2009. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Información de Universidad La Salle Laguna, con Maestría en Educación por Universidad Interamericana para el Desarrollo.
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