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Hasta el momento, una maravillosa Liguilla
América y Pumas nos regalaron una eliminatoria hermosa. Probablemente una de las mejores en la historia de las liguillas, sino es que la mejor. -
Pobre Santos: tan cerca del ‘Mudo’ Aguirre y tan lejos de Jordan Carrillo
La afición tiene un pensamiento esperanzador muy claro (dentro de su tierna y comprensible ingenuidad): que el presupuesto que era del Atlas se vendrá para el Santos y que por fin habrá refuerzos de primer nivel. -
Que la victoria no confunda a nadie
Es más, tiene años sin haber algo digno. La victoria ante Monterrey fue merecida e incontestable, pero solamente fue una pequeña alegría dentro de todo el caos existente. También hay un factor innegable: Rayados juega peor que el Santos. -
Acostumbrados a la medianía y estacionados en el conformismo
La afición, que es tan noble y a veces muy ingenua, se imagina que ya habrá una mayor y mejor inversión (todos sabemos por qué se imaginan eso). Esperemos que las cosas mejoren pronto. -
Los alcances futbolísticos del Santos
Otra goleada, como ya han sido varias en este torneo. Ahora Pachuca se despachó al Santos. Claro que influyó la injusta expulsión. -
El viejo Santos volvió por una noche
Ese es el camino. Esperemos que el Santos tenga un cierre digno en pro de un siguiente torneo que, esperemos, sea un punto de inflexión. -
Qué bueno que el Azteca abucheó a la Selección
Qué lástima que algunos seleccionados no sepan dimensionar ni contextualizar lo que sucede, lo que emana, lo que se desprende y lo que se origina alrededor de un equipo que no tiene ni tendrá suficientes argumentos para plantarle cara a sus rivales u -
Mini pretemporada de 15 días para tumbar al América
Claro está que batalló, tal vez de más al final, pero la victoria es incuestionable porque el equipo volvió a mostrar actitud y, lo más destacado, buenas pinceladas de futbol. -
¿Por qué todos los equipos trapean con el Santos?
Ante Chivas volvimos a ver al Santos de Francisco Rodríguez, de Ignacio Ambriz, de Caixinha, de Fentanes, de Repetto (no sé si haya omitido a alguno, pero todos cortados por la misma tijera, a fin de cuentas).