Luis Miguel Rodríguez Cruz
  • luismrdzcruz@gmail.com
  • Columnista en La Afición desde Enero del 2009. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Información de Universidad La Salle Laguna, con Maestría en Educación por Universidad Interamericana para el Desarrollo.
  • Como en el 2018, Santos se elevó sobre el infierno

    Bien por Paiva que hizo cambios de impacto positivo para el Santos, pues el ingreso de Villalba, Palacios y Diego González, definirían el destino final del partido.
  • Santos encontró agua en su desierto

    Lo único que se debe escuchar siempre al término del juego debe ser el himno del Santos. Pero bueno, se nota que aquello caló bastante hondo y hubo berrinche.
  • Lo de los 5 seleccionados se lo sacaron de la manga

    Entonces tenemos fecha para que el Santos resurja y, de paso, le eche una mano a nuestra Selección para el Mundial del 2030.
  • Tigres se fue vivo del Corona

    Entonces el contexto es muy claro: vendes lo poco que hay de buena calidad y compras productos malos, defectuosos, de mala calidad, sin personalidad ni carácter.
  • ¿De qué color es la desesperanza?

    El Santos está eliminado una vez más. No nos engañemos. Ya no hay nada qué hacer, por más que se juegue bien, por más que haya probabilidades matemáticas y por más que nos vendan la idea de una remontada histórica.
  • El futbol sigue siendo cruel con el Santos

    Es como si un padre de familia (con posibilidades económicas) tuviera en la miseria alimenticia a su familia y, de un día para otro, les lleva un banquete para que sacien su hombre y les dice: ¿lo ven?
  • Fracaso internacional consumado

    En pocas palabras: porque el Santos puesto sobre la balanza, es mejor negocio que el Atlas que ni siquiera es dueño del estadio donde juega.
  • El futbol también es cruel

    Espeluznante panorama para un Renato Paiva que, como muchos de sus antecesores en el equipo, ya ha de estar arrepintiéndose del entresijo en el que se vino a meter a Torreón.
  • Santos ha jugado bien. Pero ya son muchos “hubiera”

    Otra vez el Santos jugó bien. Ante Monterrey, su segundo tiempo fue muy destacable; no mereció perder. El sábado, ante Atlas, tampoco mereció la derrota.