El viejo Santos volvió por una noche

Laguna /

El Santos fue mejor que el América, eso es inobjetable. 

Sí hubo segmentos del partido en donde las acciones se equilibraron, pero el factor diferencial, el punto de quiebre, fue la actitud y la intensidad. 

Y esos detalles los puso el Santos. Se sintió como en los viejos tiempos; cuando el Santos verdaderamente le hacía un homenaje a su mote de Guerreros. 

Y precisamente porque el Santos nunca bajó los brazos obtuvo su premio: ese gol al final del partido de Dájome que derivó en el empate definitivo. 

Y está también Acevedo que, como siempre, merece una mención aparte. Qué bueno que el partido fue en horario estelar y en día estelar para el futbol. 

El despliegue de producción de ESPN, por ejemplo, fue muy bien realizado y todo el país pudo ver en directo el partido.

Pero volvamos con Acevedo, de quien ya nadie debe tener dudas: es el mejor portero de México y debe ser titular en el Mundial. 

Sí, titular por sobre quien sea, y más por sobre el vestigio Guillermo Ochoa. Gracias a la actuación de Acevedo ante América, el país abrió los ojos. 

Nadie, pero nadie, tiene los reflejos del arquero del Santos. Lástima que el único que no lo sepa entender y reconocer sea Javier Aguirre. 

Pero bueno, a fin de cuentas Aguirre es solamente un adorno en esta Selección, impulsada únicamente por el negocio en este Mundial tan poco atractivo. 

Y de esa manera, bien resguardado en el fondo por un genial Acevedo, el Santos comandó las acciones, fue más intenso y metió en serios aprietos al América. 

Un América que dista mucho de ser aquel gran equipo que fue tricampeón no hace mucho.

El Santos trabajó muy bien su partido y se notó que fue una preparación de varios días. Omar Tapia aprovechó muy bien el parón por la fecha FIFA. Con intensidad y actitud se logran muchas cosas. 

En el futbol es vital el talento y la capacidad de los futbolistas, pero la actitud es un plus innegociable. 

El Santos, con carencias de talento, supo subsanar ese factor con su intensidad, actitud y motivación por superar al América. El TSM, con mitad y mitad de afición de un equipo y otro, gozó de lo lindo.

Más digno fue el haber logrado el empate con un jugador menos. Obvio vino de un error americanista, pero fue una señal divina que indicaba que el Santos no merecía perder ese partido, su partido. 

El empate digamos que el final es ciertamente justo, pero por espíritu el Santos ganó por goleada. 

Ese es el camino. Esperemos que el Santos tenga un cierre digno en pro de un siguiente torneo que, esperemos, sea un punto de inflexión.

  • Luis Miguel Rodríguez Cruz
  • luismrdzcruz@gmail.com
  • Columnista en La Afición desde Enero del 2009. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Información de Universidad La Salle Laguna, con Maestría en Educación por Universidad Interamericana para el Desarrollo.
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