Injusta derrota ante Chivas. Muy, pero muy injusta, y con un penal que, para mí, bien podría no haberse marcado.
En fin, esa desgracia de la interpretación de las reglas que terminan careciendo de objetividad absoluta, tanto para bien como para mal.
Pero el Santos, por su juego, por su actitud y su despliegue sobre el campo, no mereció irse sin puntos.
Un Santos que ha ido de menos a más en lo referente a construir futbol: claro que sigue habiendo detalles finos muy puntuales que han costado goles y, sobre todo, el grave déficit en ofensiva que el equipo viene arrastrando.
Se generan oportunidades de gol, bastantes, pero los encargados de meter los goles no sirven para eso: Di Yorio y, mucho menos, Eduardo Aguirre.
Aleco Irarragorri recientemente publicó en redes sociales del Santos, declaraciones donde dice que él quiere realizar una remontada histórica, en lo referente a dar vuelta a este capítulo desgraciado de la historia del Santos.
Hizo la comparación brutal con aquella gran remontada histórica que Santos logró ante Tigres: la del gol icónico de Oribe Peralta a pase de Darwin Quintero.
Pues sí, pero esa remontada la lograron Oribe y Darwin; palabras mayores y nombre de peso en la historia del Santos, que tenían un nivel de juego excelso y fueron campeones con el club.
Por eso, querido Aleco, no puedes esperar que con los delanteros que tienes actualmente en tu equipo se pueda soñar con que, dado el nivel que ellos tienen, puedan lograr una remontada histórica para semejante contexto existente.
Si tuvieras a Oribe y a Darwin, en su prime, otra cosa sería.
Pero con los actuales jugadores (tus delanteros actuales) no se pueden esperar grandes cosas, y menos una remontada como aquella.
Una cosa también debe quedar clara: si el Santos vuelve a ser campeón dentro de 3, 4 o 5 años, ni se levanten el cuello, porque un campeonato no va a borrar años y años de sufrimiento.
Es como si un padre de familia (con posibilidades económicas) tuviera en la miseria alimenticia a su familia y, de un día para otro, les lleva un banquete para que sacien su hombre y les dice: ¿lo ven?
Les cumplí. Eso es levantarse el cuello cuando durante años hubo miserias. Y no se vale.
Pero volvamos al partido ante Chivas, donde el héroe fue Rangel y evitó la caída de su equipo.
El Santos fue mejor, tuvo las opciones más claras y mereció la victoria. Mis respetos para los centrales, sobre todo Franco Pardo, un verdadero guerrero.
Hoy sí quiero creer que el Santos tiene esperanza.