No es el Mundial más atractivo, claro está. Es un Mundial muy bien vendido y comercializado para Estados Unidos, muy cierto.
Hay que quedar bien con el hombre más poderoso del mundo. A México y Canadá solamente les dieron migajas, la pura verdad.
La gran mayoría de los partidos de la primera fase serán, muy probablemente, para el bostezo.
Pero, pero… Es el Mundial. Es la máxima fiesta a nivel global que se puede vivir. No existe nada como un Mundial de futbol.
Si nos ponemos estrictos y puristas, y analizamos los modelos y la calidad del juego, concluiremos que el nivel significativo vendrá hasta los octavos de final, si no es que hasta los cuartos de final.
Un Mundial rara vez tiene mejor nivel que la Champions League.
En lo personal es el Mundial que menos me ha motivado.
Recuerdo con añoranza aquel Mundial de Francia 1998, que viví en mi niñez y viendo a grandísimas figuras como Zidane, Ronaldo el “fenómeno”,
David Beckham, Batistuta, Maldini. O aquella gran Holanda de Davids, Overmars, Seedorf, Bergkamp y compañía.
La España de Raúl. Y claro, nuestra Selección Mexicana encabezada por Cuauhtémoc Blanco, Luis García, Jorge campos y otros grandes mexicanos.
Para mí, el mejor Mundial de todos lo que me ha tocado ver. Con una Francia esplendorosa campeona de Mundo en su país.
Después vinieron más Mundiales y con todos tuve ilusión, pero poco a poco me fueron motivando menos. Desde Sudáfrica 2010, ya no fue lo mismo.
Lo que rescató ese Mundial fue la selección Española campeona configurada por aquel gran Barcelona de Guardiola: Xavi, Iniesta, Puyol, Piqué, Busquets, David Villa y demás figuras.
Después ya no fue lo mismo. Y llegamos hasta el presente, donde el jueves, en la ciudad de México, inauguramos la Copa del Mundo en el Estadio Azteca. Sí, Azteca.
Claro que es motivo para sentir orgullo y alegría.
Pero lo que más me motiva es que el futbol, una vez más, demostrará que es la única fuerza capaz de unir a todos los pueblos, sociedades, culturas, razas.
El futbol, como dijo Jorge Valdano: “nos conecta espiritualmente y con el corazón en un puño”.
No existe ningún otro movimiento o manifestación que logre unir a todos los pueblos y sociedades de un país y del Mundo.
El Mundial ha puesto muy de buenas a nuestro país y para estos días ya no se habla de otra cosa.
Es el poder de fascinación tiene el futbol. El jueves los ojos del mundo estarán puestos en México.
Esperemos sea una linda fiesta y nuestra Selección le regale una inmensa alegría a su pueblo.