Pésimo resultado, “buena” impresión

Laguna /

No hay nada peor que iniciar un nuevo torneo con derrota en casa; al pobre Santos le tocó el peor resultado posible en su presentación en casa. 

No es de extrañarse, porque ya le había pasado alguna vez… o varias. 

Muy diferente inicio al del pasado torneo donde se inició con una convincente victoria ante Pumas que, posteriormente, desembocó en un grandísimo partido ante Toluca, que a la postre terminaría siendo campeón. 

Esta vez el Santos, el pasado sábado, se llevó un sobresalto demasiado pronto en el partido: un error de quien menos nos hubiéramos imaginado, Acevedo. Grave error que costó el primer gol del Necaxa. 

Un gol que echó abajo el ánimo del Santos y de su grandísima afición que estuvo presente en gran cantidad a pesar del grosero frío que hizo en la Laguna esa tarde-noche.

El segundo gol de Necaxa generó una sensación de coraje e ira por parte de la afición: muy pronto empezaron los reclamos y abucheos. La historia desgraciada del pasado torneo, y de muchos más, se estaba repitiendo. 

Los miles de aficionados presentes no lo podían creer. Pero algo sucedió el Santos sacó algo de orgullo. 

Sus refuerzos cumplieron, en cierta medida, con lo que se esperaba de ellos. Sin ser todavía algo fuera de lo común, digamos que cumplieron. 

Una vez que el Santos se quedó con uno menos (torpe expulsión de Abella y merecido abucheo por parte de su afición) el equipo reaccionó y jugó mejor. 

Mejor que cuando tenía 11 y mejor que el Necaxa que tenía uno más. 

Esa reacción fue buena, intensa, interesante y por lo menos dejó un sabor de boca no tan amargo. Se aplaude la buena reacción, pero queda claro que el Santos tiene todavía algunos cables pelados.

Dio la impresión que el Santos, como en el pasado torneo, no tiene plan “B”. Solamente existe un plan “A”. 

Y cuando se primer y único plan falla, el equipo se colapsa y no encuentra soluciones. Eso le ha venido sucediendo mucho al Santos durante bastantes partidos donde terminó sucumbiendo. 

Ante Necaxa se repudia el resultado, se detesta esa maldita suerte, se genera un sentimiento de impotencia y se da cuenta mucha gente que los fantasmas siguen ahí; sobrevolando el TSM como vigilantes de un presente maldito. 

El Santos no mereció perder, pero tampoco mereció ganar. 

Hizo lo necesario, aun con uno menos, para empatar. No lo logró, pero se aplaude el intento y el coraje.

Al Santos no le queda de otra más que intentar tumbar al Toluca en el Nemesio Diez: una empresa por demás compleja, como escalar el Monte Éverest sin el equipo adecuado. 

Perder en Toluca sería otra desgracia porque serían cero puntos de seis.

  • Luis Miguel Rodríguez Cruz
  • luismrdzcruz@gmail.com
  • Columnista en La Afición desde Enero del 2009. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Información de Universidad La Salle Laguna, con Maestría en Educación por Universidad Interamericana para el Desarrollo.
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