Santos encontró agua en su desierto

Laguna /
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Nadie se hubiese imaginado que un Santos vs Juárez, que llegaban como los últimos de la tabla, nos fueran a dar un partido tan vibrante: cargado de emociones, drama y tensión. 

Hubo buen nivel de juego, de acuerdo a las posibilidades y alcances de ambos equipos; llegadas en ambos marcos, dos arqueros fantásticos y un aparato ofensivo que siempre estuvo generando peligro en las áreas rivales. 

Triunfo con todas las de la ley para el Santos, quien fue mejor dentro de la paridad de condiciones. Lástima que no se fue con, por lo menos, un gol más de ventaja. 

El grito de gol en la segunda anotación de Santos, de Lozano, se gritó como hacía mucho no se gritaba un gol aquí en Torreón: con el alma, con desahogo. 

La Laguna necesitaba un desahogo, soltar lo que traían contenido.

El triunfo de ayer no es una victoria que trastoque el contexto actual del equipo: de desgracia. Eso sigue y no sabemos hasta cuando continuará así. 

La inercia negativa que el equipo ha venido arrastrando durante años no se movió ni un centímetro con la victoria de ayer. 

Pero es una victoria muy bienvenida, que bien podría ser el inicio de un renacimiento. O tal vez no lo sea. Tiempo al tiempo. 

Digamos que ya se veía venir. Digamos que el Santos ya venía mostrando buen juego, dentro de sus posibilidades (que no son muchas) y ya merecía una victoria. 

Dijo Irarragorri que quedan muchos puntos y que su equipo los iba a atacar con todo. Y aquí se debe puntualizar algo: no se trata de convencimiento, se trata de capacidades. Sí, de capacidades. 

Porque uno puede tener el convencimiento de que va a lograr algo, pero si no se tiene la capacidad para ello, simplemente no sucederá.

Santos sigue hundido en la miseria. 

Y sí, quedan muchos puntos aún por disputar, pero para salir del abismo se necesita una racha muy positiva, demasiado positiva, de esas que encadenan varios triunfos consecutivos ¿tendrá el Santos, no el convencimiento, sino la capacidad para lograrlo? 

Ayer el medio campo se fajó, Cáseres se notó para bien y el equipo tuvo buena brújula. 

El partido fue como una pelea de box: dos contendientes tirándose golpes sin parar, tratando de provocar el mayor daño posible.

Felicidades por el triunfo. Solamente un detalle: fue de mal gusto lo de la cancioncita al finalizar el partido. 

Lo único que se debe escuchar siempre al término del juego debe ser el himno del Santos. Pero bueno, se nota que aquello caló bastante hondo y hubo berrinche. 

Fue como decirle a la afición: se burlaron y ahora se tragan mi canción.

  • Luis Miguel Rodríguez Cruz
  • luismrdzcruz@gmail.com
  • Columnista en La Afición desde Enero del 2009. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Información de Universidad La Salle Laguna, con Maestría en Educación por Universidad Interamericana para el Desarrollo.
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