Hasta el momento ha sido un mundial para el recuerdo. Inolvidable será el México contra Inglaterra que, salvo la eliminación de México, cumplió con todo lo que prometía.
Todos los ingleses (jugadores, aficionados y periodistas) coinciden en que el Estadio Azteca es el que mejor ambiente tiene en el mundo; todos están de acuerdo en que ha sido la mejor atmósfera en la que han estado.
Y eso que los ingleses tienen Wembley, pero todos terminaron rendidos ante nuestro estadio: un orgullo.
Las muestras de caballerosidad, tanto en la victoria como en la derrota, fueron formidables por parte de ambas aficiones.
Eso es futbol. Nuestra Selección cumplió. Siento que sí cumplió, porque nos dio un Mundial único y, sobre todo, inesperado.
Hasta antes de la inauguración, pocos nos esperábamos el rendimiento que acabó teniendo el equipo de Aguirre.
Un Javier Aguirre que se ha bajado ya del barco y ha dejado como máximo timonel a Rafael Márquez.
Es su momento. Ha llegado el turno del káiser mexicano y seguramente habrá continuidad con el plan y el diseño de Aguirre.
Obviamente Márquez deberá poner su plus, su sello personal y sus ideas, seguramente, innovadoras.
Confiemos en él, porque nuestra Selección tiene futuro. Nos quedan unas semifinales apasionantes del Mundial, donde el favorito, sin lugar a dudas, es Francia.
En frente tendrá a una España que no ha terminado de convencer. No es la España que ganó la pasada Eurocopa. En la otra semifinal, Inglaterra vs. Argentina, saltarán chispas.
Es probablemente el clásico dentro de la historia de los Mundiales. Sí, inclusive más que un Brasil vs. Argentina.
Por lo social, por lo político, por Maradona…
Ha sido en general un gran Mundial. No ha superado, desde mi punto de vista y salvo lo que deparen las semifinales y la final, a Francia 1998 y a Alemania 2006.
Pero bien podría ocupar el tercer lugar en cuando a Mundiales.
Ya comenzamos a despedir entonces el Mundial (queda una semana) y nos alistamos en México para el inicio de un nuevo torneo.
Regresa nuestra liga y a muchos nos da gusto, porque nuestra liga deberá afrontar un crecimiento futbolístico como efecto del Mundial y de nuestra Selección.
Es un fenómeno que suele suceder, porque la estela positiva del Mundial salpica para todos lados.