Ya no hay nada qué hacer

Laguna /

El Santos, ante Tigres, no marcó su destino por el penal al cuál se refirió Francisco Rodríguez. 

Digamos que tiene razón (para ese partido en específico), pero el Santos tiene muchos partidos, muchos meses, años, con su destino ya marcado: el fracaso. 

Es mejor que Francisco Rodríguez se haga a un lado, que se vaya, que renuncie. Ya no puede ni podrá levantar al Santos. 

Los jugadores no son como los de antes: que con orgullo propio, carácter y coraje, sacaban a flote el barco. 

Eso ya no existe en el futbol. Los futbolistas son ya estrellas acostumbradas a la buena vida, a disfrutar su dinero y a vivir despreocupados. 

Lástima que no existan cláusulas por rendimiento en los contratos. 

El problema de si se va Francisco, que no tarda en irse, es quién diablos se atreverá a tomar ese paquete.

Es claro que casi ningún entrenador que conozca nuestra liga, que haya dirigido en México, y que conozca el contexto que vive el Santos desde hace ya varios años, aceptaría dirigir a un equipo en desgracia, con plantel limitado y con poca inversión. 

Que nadie se haga tonto: entre entrenadores sin trabajo hablan, se comunican, platican, analizan posibles trabajos y opciones para dirigir, y todo caen en la misma reflexión: en el Santos está canijo. 

Por eso el Santos se ha dedicado a contratar entrenadores foráneos, que no conozcan al 100% nuestra liga y que puedan ser apantallados o impactados con las magníficas instalaciones del TSM. Lástima que con instalaciones de primer mundo no se ganen campeonatos, porque si así fuera, el Santos tendría 5 títulos más.

Y como suelen decir en el Santos cuando se les pregunta una cosa muy específica que requiere una respuesta específica: a día de hoy… sí, a día de hoy, ya no hay nada qué hacer. 

Una vez más, recién iniciado el torneo, el Santos está sin posibilidad de acceder a una liguilla, y menos de aspirar al título. Matemáticamente se puede, pero el Santos no tiene los argumentos ni las credenciales para ello. 

Dudo que el equipo lograra ligar, por lo menos, tres victorias consecutivas. 

La preocupación de la gente radica, más bien, en cuántos goles les anotarán en el siguiente partido.

Adomaitis, una leyenda (e ídolo de verdad), levantó la mano para ayudar. Estoy seguro que otros como él, otras leyendas, está ansiosos por ayudar en la causa de salvar al Santos. 

Qué hermoso ha de ser que un club sea dirigido por sus ex jugadores gloriosos de antaño, como el Bayern Múnich, por ejemplo. 

En el futuro pueden pasar muchas cosas.

  • Luis Miguel Rodríguez Cruz
  • luismrdzcruz@gmail.com
  • Columnista en La Afición desde Enero del 2009. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Información de Universidad La Salle Laguna, con Maestría en Educación por Universidad Interamericana para el Desarrollo.
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