Un acuse de recibo es, un mensaje de retorno que confirma que determinada comunicación ha llegado a destino efectivamente. El término de acuse de recibo es amplio y hace referencia a distintas situaciones comunicacionales que pueden darse en persona, por correo, vía email o en otros escenarios. Esta función de retorno asegura que el mensaje ha sido recibido correctamente y que no ha habido errores, ni problemas ni otros inconvenientes.
Para mejorar la capacidad de escucha es necesario hacerle saber a la otra persona que realmente prestamos atención a lo que está diciendo. Por ello damos “acuse de recibo” que puede ser simplemente un gesto con la cabeza o un simple “ok”. que no quiere decir necesariamente que se esté de acuerdo con la persona, pero es un claro indicador de que se le está oyendo. Seguramente nos hemos visto involucrados en conversaciones en las cuales ponemos en duda si la otra persona realmente nos está escuchando, si nos está prestando atención, pues no recibimos un “acuse de recibo” y lo que preocupa en esos momentos es tener la certeza de que nuestro mensaje está siendo, por lo menos escuchado, ya no tanto como comprendido y es muy factible que en algún momento hayamos pensado si valía la pena seguir. Pues hay ocasiones en que las personas sienten que están hablándole a una pared y esa es una de las cuestiones fundamentales que deterioran las conversaciones y las relaciones humanas.
Obviamente es muy importante observar que dar señales claras de atención anima al individuo a seguir hablando. Asintiendo y emitiendo algún sonido la persona demuestra su interés, o haciendo una una pregunta de vez en cuando o un comentario que incite a recapitular lo dicho, pues de esa manera le comunicamos que recibimos el mensaje.
Lo primero que debemos hacer para conectar con el otro y gestionar con eficacia una buena comunicación es otorgar “acuse de recibo”, de manera genuina, un ingrediente que falta en la comunicación interpersonal y que mejoraría con mucho la comunicación y posteriormente tratar de comprender, que no significa necesariamente “estar de acuerdo” con el contenido de la información compartida.
Conectar con un acuse de recibo es abrir los canales de la comunicación. Es decir, comprender lo que la otra persona nos transmite y hacérselo saber con nuestra conducta.
Por un lado, el mensaje es “te he escuchado” y más adelante, con un segundo acuse de recibo “he comprendido lo que me dices”.
Así, cuando dos personas empiezan a hablar, inician una conversación rítmica que les lleva a sincronizar sus movimientos, sus posturas, su tono de voz, el tiempo que hablan y hasta la longitud de las pausas existentes entre el mensaje de uno y la respuesta del otro. Cuando ésta sincronización se pierde nos sentimos incómodos; experimentamos esa extraña sensación de que “no conectamos” con la otra persona.
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