Autorregulación

  • Para Reflexionar
  • Luis Rey Delgado García

Laguna /

Los seres humanos recorremos una particular secuencia: primero protagonizamos una experiencia (pensamos, sentimos o hacemos algo) y luego reaccionamos ante lo que hemos protagonizado en términos de agrado o desagrado. 

Lo hacemos al culminar un ciclo y también ocurre, aunque de modo no tan ostensible, momento a momento.

Después de una conversación y luego de despedirme surge la reacción: "No me gustó como respondí, dije que sí cuando en realidad no quería..., me gusta en cambio como presenté mis ideas del trabajo, etc." 

La autoevaluación también ocurre durante la experiencia misma:

 mientras estoy hablando puedo observar que no soy suficientemente claro en lo que digo y hago ajustes.

Las continuas microevaluaciones permiten corregir el comportamiento sobre la marcha. 

Observo mi funcionamiento y reconozco características que se repiten, que me desagradan y quiero cambiar. 

Estoy en desacuerdo, por ejemplo, con mi talante dependiente y quiero ser más independiente, pero... ¿cómo hago para lograrlo? Rechazo a mi aspecto inseguro y retraído y quiero ser más seguro y expansivo ¿qué tengo que hacer? 

Y esta misma incógnita se extiende a la mayoría de los rasgos psicológicos que uno rechaza de sí mismo y quiere cambiar.

El desacuerdo interior es una experiencia humana universal e inevitable. 

Esto quiere decir que todos los seres humanos durante el transcurso de nuestra vida transitamos por la experiencia de desacuerdo interior. 

Evolucionamos, recorremos un ciclo vital y es inherente a esa condición de seres cambiantes en el tiempo el experimentar en el hoy un sentimiento o un pensamiento distinto al de ayer. 

Cuando eso ocurre el sentimiento de hoy queda en desacuerdo con la memoria, con la inercia del sentimiento de ayer. Hasta ayer me gustaba vivir en casa de mis padres. 

En la medida que avanzo en mi adolescencia comienzo a querer vivir en mi propia casa y tal nuevo deseo entra en desacuerdo con mi necesidad anterior.

A lo largo del tiempo puedo encontrar aspectos psicológicos propios que me desagraden y quiera cambiar. Puede ser, por ejemplo, un aspecto triste, inseguro, miedoso, posesivo, violento, etc. 

Cualquiera sea el contenido del aspecto que rechazo y cualquiera sea la causa por la que lo rechazo, la trama del desacuerdo es siempre la misma: el desacuerdo entre lo que soy y lo que deseo ser.

El ser capaz de autorregular y calibrar mi experiencia y encontrar desacuerdos y acuerdos interiores respecto a mi manera de ser, me habla de que mi proceso de “Darme Cuenta” (de mí mismo y de mi experiencia), con sus matices y secuencias es certero, que cuento con una sabiduría interna que me ayuda a funcionar mejor.


luisrey1@prodigy.net.mx

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