Buen vecino

  • Para Reflexionar
  • Luis Rey Delgado García

Ciudad de México /

Muchas personas tienen incontables contactos en todo el mundo, especialmente si han crecido con las redes sociales, muy lejos por cierto de tener amigos verdaderos. Y lo mismo sucede con el concepto de “buen vecino”, no necesariamente son nuestros amigos. Dependiendo de la persona, un buen vecino puede ser aquél que parecería invisible de no ser por un ocasional saludo o puede ser aquél que siempre está dispuesto a ayudar cuando surge algo inesperado.

La clase de vecino que seamos en parte depende si somos introvertidos o extrovertidos, tímidos o sociables y también necesitamos tiempo para conocer a nuestros vecinos.Conocer a nuestros vecinos y sus costumbres puede ayudarnos a convertirnos mejores vecinos para ellos, este es el principio de una buena calidad de vida: una buena vecindad, que es nuestro entorno inmediato.

La palabra “prójimo” proviene del latín “proximus”, como lo son nuestros vecinos en forma literal, que podemos relacionar con aquel mandato bíblico de: Amarás al Señor tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:26-27).

Para ser buenos vecinos, debemos encontrar el balance en nuestras interacciones, un grado de cercanía cómodo, sano y razonable. Esto en parte implica conocer las tradiciones de nuestro barrio o ciudad. En algunos lugares, por ejemplo, se acostumbra preparar un platillo especial para dar la bienvenida a un vecino nuevo o dar el pésame a quien ha perdido a un ser querido. Oportunidades como estas tal vez nos permitirán entablar conversaciones casuales que a su vez podrían dar pie a relaciones de respeto mutuo. Casi siempre es más fácil convertirse en un buen vecino cuando todo está tranquilo que cuando enfrentamos dificultades o algún desastre natural; y dar o pedir ayuda durante una crisis será mucho más fácil si hemos construido una buena relación desde antes.

No siempre sabremos cuál es la mejor forma de interactuar con nuestros vecinos. Pero podemos aplicar la regla de oro que nunca falla “todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12). Un buen “vecino” o prójimo es aquél que está ahí cuando lo necesitan, dispuesto a ayudar en las buenas y en las malas.

Hay que ganar la confianza entre vecinos preocupándonos por el bienestar de los demás y, al mismo tiempo, respetando su propiedad y privacidad. “No intentes mal contra tu prójimo que habita confiado junto a ti” (Proverbios 3:29). Ser un “buen vecino” comienza con algo sencillo:Conozca a sus vecinos a sus familias, sus ocupaciones e intercambie teléfonos y profesiones u oficios, saber con quién vivimos contribuye a nuestra seguridad y permite contar con su solidaridad.

Evitemos molestar a los vecinos con ruidos, con los depósitos de basura, contribuyamos con la limpieza del frente de casa y apliquemos todas las normas de convivencia y respeto.La calidad de vida de la ciudad comienza por una buena vecindad.


luisrey.delgado@grupolala.com

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS