La calumnia, la difamación y el chisme van contra la verdad. La calumnia es una acusación hecha a sabiendas de que es falsa. Es mentir sobre el carácter de una persona. La difamación es desacreditar a alguien divulgando algo contra su buena fama.
El difamador utiliza tanto información verdadera como falsa. Si es falsa es calumnia. Pero, aunque sea verdad lo que dice el difamador le quita a una persona su buen nombre. Sin embargo, no debemos confundir la difamación con la justa denuncia, examinando la intención y la finalidad.
Por otro lado, el chisme o comentario (verdadero o falso) que se difunde, se presenta o distribuye respecto a una persona o grupo y conlleva una connotación negativa, aunque lo que se divulgue sea cierto, va contra la buena voluntad. Por ello antes de hablar de otro habrá que pensar bien, sobre todo si ese alguien no está presente.
La calumnia es un acto social muy grave, ya que combina dos agravios: uno contra la veracidad (mentir) y otro contra la justicia (herir el buen nombre ajeno).
Puede que haya ocasiones en que, con el fin de prevenir males mayores, deba revelar conductas negativas. Será una obligación hacer ver a mi hijo que su nuevo amigo es drogadicto, o que convenga informar a la autoridad pública las actividades sospechosas. Pero lo más usual es que cuando hablamos mal de alguien lo hagamos llevados por una intención de desacreditación, de venganza y como parte de las contiendas políticas. Por eso, si no tenemos una causa justa, aunque lo que digamos sea verdad, es ilícito difundir los defectos ajenos.
Otra forma de agravio es revelar secretos que nos han sido confiados.
La obligación de guardar un secreto puede surgir de una promesa hecha, de la profesión que ejercemos (políticos, médicos, investigadores, etcétera), o, simplemente, porque el sentido común me lleva a no divulgar lo que pueda dañar o herir a alguna persona.
Incluso debemos recordar que estamos obligados a la reparación si perjudicamos a un tercero con alguna mentira, lo difamamos, lo humillamos o revelamos sus secretos, nuestro agravio no estará saldado hasta que compensemos los perjuicios lo mejor posible.
La calumnia es un arma poderosa, que se utiliza de manera cobarde para dañar la reputación de otros, la calumnia es un instrumento perverso (y cruel). Desafortunadamente la mentira y la difamación, la calumnia y el rumor se ejercen como prácticas en contiendas electorales y es el veneno cotidiano de las redes sociales, donde de manera indiscriminada se expresan y publican toda clase de informaciones que rumores, mentiras, que se convierten en difamaciones y calumnias que dañan, a veces irreversiblemente a personas, grupos e instituciones.
luisrey.delgado@grupolala.com