Carisma

  • Para Reflexionar
  • Luis Rey Delgado García

Laguna /

Los líderes poseen una "diferencia" que les permite destacarse del resto de las personas e influir sobre ellas. 

Pero a los ojos de los demás esta diferencia puede ser vista como carisma... o como estigma.

El término "carisma" se refiere al don que tienen algunas personas de atraer o seducir a otras. 

Esta cualidad les confiere superioridad sobre el resto de los integrantes de una comunidad y les facilita el ejercicio de la influencia.

La palabra "estigma" (que etimológicamente significa "tatuar") tiene sus orígenes en las marcas que se les imprimían en la antigüedad a los esclavos, traidores y malhechores. 

El estigma era una señal de infamia -o de deshonra- que provocaba el menosprecio de los portadores.

En nuestra sociedad, también existen estigmas y se "marca" a las personas diferentes: por ejemplo, a quien tiene deformaciones físicas, defectos de carácter, o pertenece a determinada raza, nacionalidad, o religión. 

También se señaliza a aquella persona excéntrica, rara, o rebelde frente a las reglas. 

Todo aquel que, por decirlo de alguna manera, es demasiado "diferente" al resto, resulta estigmatizado.

El estigma es considerado un contra valor porque significa el rechazo del grupo: quien lo lleva, es visto como "marginal". 

Podríamos pensar en el estigma como la contraparte del carisma: la persona es considerada "diferente", pero de un modo negativo.

Sin embargo, el carisma y el estigma no son tan opuestos: los rasgos carismáticos son muy cercanos a los estigmáticos. Cuando alguien se distingue de los demás, lo "notable" puede ser fuente de atracción... o de rechazo.

Y si se llevan al límite algunas particularidades, un comportamiento positivo se puede volver negativo. 

Por ejemplo, la humildad que es un atributo importante para un líder y puede ser una fuente de carisma, limita con la inseguridad que es un atributo de descrédito. 

Así podríamos pensar en otros pares semejantes: hablar-verborrea, disciplina-rigidez, originalidad-ridiculez, persuasión-demagogia.

Esta figura carismática, del líder, caudillo que en una cultura dependiente puede funcionar, resulta desfavorable en la cultura interdependiente. Así, el paternalismo pasa de ser un atributo de carisma, a uno de estigma.

En los modelos organizacionales actuales, los líderes solitarios o paternalistas deben encontrar el equilibrio justo, pues con el tiempo, el carisma se puede transformar en estigma.


luisrey1@prodigy.net.mx

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite