Alguna vez hemos usado un mapa para encontrar un lugar y ciertamente nunca confundimos las calles dibujadas en el mapa con las calles reales.
Todos sabemos que el mapa NO es el territorio, el mapa es una representación de la ciudad, no la ciudad misma. Sin embargo, a diario confundimos las creencias con los hechos.
Durante mucho tiempo la gente creyó que el Sol giraba alrededor de la tierra.
El hecho (territorio) es que es la Tierra la que gira alrededor del Sol, pero la gente pensaba que su creencia (el mapa o “modelo” que habían utilizado para interpretar lo que veían) era la verdad.
El significado que le damos a las cosas, no está en los hechos, palabras, conductas, o acciones.
El significado yace más bien en la evaluación de cada persona que “crea significados.”
La construcción de estos significados depende de nuestras experiencias, creencias, y valores. el hecho o estímulo es exactamente el mismo para cada persona. Sin embargo, el significado es totalmente diferente.
Es importante apreciar que la interpretación crea un estado interior en la persona a nivel psíquico y físico.
Nuestros pensamientos y creencias determinan cómo nos sentimos física y emocionalmente. Lo interesante es que es posible cambiar significados y creencias.
Un hecho es lo que podemos describir a través de lenguaje sensorial (lo que percibimos a través de ojos, oídos, tacto, etc.)
Por ejemplo, “Vi aparecer una serpiente.” Una creencia es algo que describimos con lenguaje evaluativo (emociones, sentimientos, etc.) Por ejemplo, “Las serpientes son malas” es una creencia. Desarrollamos creencias, mapas o modelos del mundo precisamente para darle sentido al mundo.
Nuestros mapas mentales nos ayudan a reducir el tamaño y la complejidad del mundo en que vivimos. Esto nos hace sentirnos en control de nuestra “realidad.”
Pero también este proceso distorsiona las cosas, creando una interpretación (mapa) de un hecho. A veces de forma útil, funcional, que nos beneficia y otras veces de forma inútil como creencia limitante o restrictiva.
Lo que somos (nuestra realidad) opera en función de nuestros mapas.
Es nuestra responsabilidad personal la construcción de significados que les damos a las cosas.
Pero cuidado, tendemos a olvidar que nuestras creencias y opiniones son tan solo mapas mentales, nuestro modelo del mundo a través del cual filtramos los verdaderos hechos.
Sin lugar a dudas, esto es lo que hace a nuestras creencias tan increíblemente importantes, no es sorpresa que tengan de hecho tanta influencia.
Gobiernan nuestra percepción de los hechos, y una vez instaladas, nuestras creencias tienden a cobrar como vida propia.