Trabajar en formar un verdadero equipo de trabajo, por cierto, nada fácil en nuestra cultura, es el reto más importante para superar los individualismos y mejorar los resultados a todos los niveles
En las instituciones: empresas, universidades, OSC´s, habitualmente se habla del “equipo directivo”.
Sin embargo, en la práctica nos encontramos con que cada uno trabaja en pro de los objetivos de su área de responsabilidad, en primera instancia.
Por ejemplo, el gerente comercial enfatiza la necesidad de vender exigiendo más crédito y plazo para los clientes, el gerente de finanzas en cambio se niega porque es necesario mantener los niveles de endeudamiento... estas posiciones llegan a ser tan fuertes que generan rivalidades e incluso descalificaciones personales.
No se trata de un equipo sino un conjunto de feudos. Feudos que no se interrelacionan y que sus integrantes no se comunican.
La estructura organizacional por funciones, incentiva esta orientación a la especialidad.
Los feudos son una pérdida de esfuerzo y energía, que no trabajan hacia una dirección común y se convierten en una organización lenta en un medio competitivo con clientes que exigen velocidad de respuesta.
Sin embargo, las organizaciones exitosas demuestran que sí es posible:
Si se cuenta con una visión de futuro de la institución que sea común y compartida por los directivos. Se trata de una guía de largo plazo, que una los esfuerzos en una misma dirección.
Si se utilizan procesos conversacionales de coordinación, como reuniones periódicas, planes y presupuestos. Los planes y presupuestos -bien formulados- posibilitan una coordinación de mediano y largo plazo.
Si se consideraran los resultados globales de la institución al sistema de evaluación de desempeño e incentivos
Pero lo más importante es que cuentan con el liderazgo, que sin duda, es crucial en la formación del equipo: para guiar hacia los objetivos comunes y cuidar permanentemente que estos sean la referencia en la actuación, la atención a la comunicación interpersonal, (porque si funciona la relación, funciona el proyecto), y crear “sentido de pertenencia” para despertar pasión y compromiso.
Mientras más años se ha trabajado en el esquema feudal, más difícil es la tarea.
Sin embargo, si queremos una institución que se proyecte al futuro, no hay tiempo que perder para comenzar a desarrollar y a formar el equipo.