Energía vital, fuerza interior, mundo interno, pensamientos, etc, forman parte de nuestro mundo interno.
Escuchamos comentarios como; “fulano tiene mucha fuerza interior”, o “es una persona con fortaleza”, o “tiene mucha energía vital”.
La fuerza (interna) es una manifestación de la energía (interior). ¿Cuál es la energía que alimenta dicha fuerza?
Para la psicología es la disposición de resistir en los momentos difíciles, la capacidad de ser feliz a pesar de contratiempos. Encontrar la fuerza para seguir adelante en medio de las dificultades.
Pero el hecho de tener que exigirse a uno, a estar en situaciones complicadas y difíciles durante mucho tiempo y sin medios visibles de solución es otro tema.
Frente a situaciones particularmente severas y continuas en el tiempo, la resistencia psicológica y el modo de sobrellevarlas son diferentes en cada persona. Es la llamada hoy resiliencia.
Las personas del Siglo XXI vivimos con la atención focalizada en lo externo.
Es la época de los estímulos externos, estamos bombardeados de estímulos fruto del auge de las nuevas tecnologías. no estamos ni educados, ni habituados a prestarle atención a nuestro mundo interior, a lo interno como sensaciones, pensamientos y emociones. Pero nuestro mundo interior no necesite nuestra atención.
La tendencia actual es huir de nuestro mundo interno, por miedo a encontrarnos con cosas molestas, desagradables, irritantes como emociones incómodas, pensamientos negativos, dolor… Pero es a través del contacto con nuestro mundo interior por medio del diálogo interno, la meditación o la atención consciente centrada en las emociones, y la escritura como terapia.
Por todo ello las personas que nos referirnos a ellas como que tienen fuerza interior es que han buceado dentro de ellas, encontrándose consigo mismos y cosas agradables y desagradables, cambiando o aceptando lo que no les gustaba, y con ello fortaleciéndose en el proceso.
Por más que alguien esté sufriendo, podemos confiar plenamente en el potencial de recuperación de esa persona.
Por detrás de todo sufrimiento existe una esencia que tiene la fuerza inquebrantable.
Es justamente debido a la existencia de esa esencia que nunca se pierde, que muchas veces, vemos personas que se recuperan totalmente de traumas y cuadros emocionales pesados y se transforman en alguien totalmente diferente, alegre y en paz.
Esas personas, de alguna forma, disolvieron, curaron, trascendieron la negatividad y pudieron dejar emerger toda la fuerza interior.