La actitud de postergar o dejar para mañana

  • Para Reflexionar
  • Luis Rey Delgado García

Laguna /
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Cierto trastorno psicológico llamado procrastinación, que significa Evitar o postergar lo que se percibe como desagradable o incómodo, es dilatar cotidianamente un determinado asunto porque implica molestia. 

A veces se vuelve un comportamiento difícil de cambiar por su rigidez; se constituye en un serio trastorno psicológico, a veces como un síntoma asociado a la depresión.

La persona, conscientemente, elige evitar actividades de cualquier grado de importancia en su vida en forma innecesaria. 

Por ejemplo, un ejecutivo que aplaza a diario una reunión para evitar situaciones conflictivas o un estudiante universitario, que sistemáticamente posterga preparar sus exámenes. 

Se postergan cotidianamente rutinas como: limpiar la casa, pagar cuentas, regar el jardín. Junto a esto la persona acumula sentimientos de ineficiencia personal por la sensación de vivir en forma desorganizada. 

Dilata la solución de problemas personales, como fumar en exceso, acabar con una relación destructiva...

Posterga actividades recreativas en su tiempo libre: ir al cine, hacer vida social, jugar con los hijos. 

Retrasa la decisión de mejorar las oportunidades en su profesión, al no tomar cursos de perfeccionamiento o buscar mayores desafíos, cambiar su rutina de trabajo o tomar más riesgos.

La procrastinación entonces es el hábito de posponer deliberadamente tareas o responsabilidades, reemplazándolas por otras actividades menos importantes. 

No es un problema de pereza ni de mala gestión del tiempo; se trata de un mecanismo cerebral de regulación emocional para evitar emociones negativas asociadas a la tarea (como el aburrimiento, el miedo al fracaso o la ansiedad). 

Cuando se presenta este patrón de conducta, el individuo se siente paralizado Se postula duda sobre si mismo, junto con baja tolerancia a la tensión, que son como los pivotes del patrón de conductas de postergación-evitación.

Una de las más comunes ideas erróneas y autodestructivas que está a la base de la duda sobre sí mismo y conduce a la postergación, es la creencia de que: 'Todo lo que yo haga, tiene que ser hecho en forma fácil y de excelente calidad".

Pero no necesitamos hacer las cosas de manera perfecta, sino irlas perfeccionando, de acuerdo al dicho que afirma que “lo perfecto es enemigo de lo bueno”, es decir, hay que hacer las cosas ahora, lo mejor posible, aunque no sean perfectas pero si buenas e irlas mejorando poco a poco.

El patrón de evitación-postergación se adquiere, como siempre en la infancia y en la adolescencia, por ello hay que exigir a nuestros niños y jóvenes que hagan las cosas que deben hacer “ya” ahora, ya que muchas veces contestan “ya voy” y nunca van, esta exigencia es buena para su vida futura…

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