Nueva cultura

  • Para Reflexionar
  • Luis Rey Delgado García

Laguna /

Algunos pensadores reflexionan que en occidente vivimos un momento en la historia de la humanidad que es particular de la cultura patriarcal europea a la que pertenecemos. 

Vivimos un momento en el que algunos aspectos clave de dicha cultura enfrentan cambios hacia una nueva cultura.

La cultura patriarcal occidental se caracteriza por la valoración de la guerra y la lucha, la aceptación de la jerarquía, la autoridad y el poder, de la subordinación y de las apariencias.

En cambio, la nueva cultura matriarcal se basa en la confianza mutua, en la colaboración, en el respeto por las ideas y perspectivas del otro. 

En esta nueva cultura el papel del hombre consiste en participar con la mujer en la construcción del diario vivir, pero sin centrar la relación en resolución de conflictos, competencia, dominación, autoridad, jerarquía, lucha, control, propiedad, seguridad, certidumbre, obediencia o poder, sino en la colaboración, aceptación, co-inspiración, conservación, ayuda, confianza, convivencia, acuerdo, compartir y armonía.

La relación del hombre y la mujer en esta cultura emergente surge de la biología del amor y se vive en la convivencia centrada en la dignidad, respeto por el otro y por sí mismo, en la colaboración y en la valoración de la sensualidad y del intelecto.

Lo interesante es que esta cultura emergente no solo es apreciable en la relación de pareja, también se está empezando a dar entre padre e hijo, profesor y alumno, jefe y colaborador. 

Poco a poco nos vamos acostumbrando a escuchar y leer acerca de nuevos sistemas de interacción recomendados por sociólogos, psicólogos, educadores e incluso por consultores y administradores de empresas exitosas.

El nuevo paradigma se centra en el interés por la persona, en el respeto a sus derechos, al autodesarrollo, creando espacios y condiciones para la aplicación de las potencialidades individuales a través de la participación y colaboración.

Una sensación nueva de cercanía y confianza, con impulsos fuertes y serenos para construir, transformar y emprender es lo que estaremos experimentando en la familia, en la escuela, en la empresa o en cualquier agrupación social en la medida en que adopta esta cultura de la integración y del mutuo respeto.

Estas son buenas noticias de lo que nuestras mujeres están aportando a esta nueva cultura, que construye el futuro en la medida que emerge.


luisrey1@prodigy.net.mx

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