Los pensamientos crean emociones y las emociones provocan intenciones y éstas comportamientos.
En una enseñanza antigua de los indios del norte de América el abuelo sabio cuenta que: "Yo tengo dos lobos peleando en mi corazón.
Uno es vengativo y destructivo; el otro es amoroso y compasivo. Los que escuchan al viejo le preguntan cuál lobo ganara la pelea en su corazón, el anciano responde: el lobo que yo alimente".
Los pensamientos crean la forma de ver la vida, crean también las emociones que experimentamos. Por ello hay que alimentar nuestra mente, construir nuestra vida con pensamientos correctos.
Al cerrar un ciclo anual, por ejemplo, en lugar de enfocarnos en lo negativo, lo que no pudimos hacer, los problemas que tuvimos que enfrentar, lo que salió mal.
Consideremos también lo bueno, los logros, los resultados alcanzados.
Agradecer las buenas cosas que nos pasaron y lo bueno que tenemos, porque esto ayuda para un buen ánimo.
Hacer limpieza adentro y afuera, sacar de nuestra mente y de nuestro ambiente, todo lo que no nos sirve, una limpieza que nos libere.
El orden mental nos ayuda a tener las ideas claras, definir mejor nuestras metas.
Buenos pensamientos y pensamientos correctos se refieren a una mentalidad constructiva, alineada con la realidad y la razón, que guía a tomar buenas decisiones, construir una vida con propósito, mejorar el autocontrol y lograr el bienestar, actuando como un "portero" para desechar ideas negativas y enfocarse en lo positivo, creando una base para una vida plena.
Pensar bien, o tener una mentalidad positiva y consciente, reduce el estrés, mejora la salud y ayuda a alcanzar metas, abriendo nuevas posibilidades, aumentando la capacidad de aprendizaje, mientras que pensar mal y en exceso (overthinking) puede llevar a ansiedad y depresión, por lo que es clave un equilibrio entre la reflexión profunda y la acción.
Los pensamientos influyen directamente en las emociones y acciones, forman un triángulo interconectado: pensamientos generan emociones, que a su vez impulsan conductas.
Cambiar patrones de pensamiento negativos puede transformar emociones negativas en positivas y fomentar acciones adaptativas.
Pensamientos automáticos, como "no soy capaz", provocan emociones como ansiedad o tristeza, llevando a conductas evitativas o agresivas.
Que este año que ha comenzado, sea como sea, habrá que tomarlo con tranquilidad, sosegadamente, con paz interior.
Sea como sea, hacerlo con los cinco sentidos, conscientemente y con pensamientos buenos y correctos.
luisrey1@prodigy.net.mx