Respeto, consideración

  • Para Reflexionar
  • Luis Rey Delgado García

Laguna /

Si no hay consideración por el otro también hay ausencia de respeto. 

Si en nuestra sociedad no tenemos en cuenta al otro, no lo respetamos y valoramos como sujeto de derechos, vamos en camino a ser una sociedad cada vez más dividida y desmembrada. 

En circunstancias y situaciones cotidianas caemos en esta actitud egoísta, por ejemplo, encargar un trabajo que luego nunca recogemos, no pagar por un trabajo realizado, no saldar deudas, entre muchas otras cosas… no estamos considerando el tiempo que la persona dedicó a realizar ese trabajo o los recursos que invirtió para los materiales. 

Los códigos de convivencia están cambiando, pero aún conservamos el estilo tradicional, donde la palabra tiene valor y la relación interpersonal con base en la confianza mantiene su vigencia. 

Sería triste llegar a que nos domine el “que me importan los demás”, pensando sólo en uno mismo sin tener el menor respeto ni consideración por el otro, que es síntoma de sociedades desmembradas, egoístas, conflictivas y violentas.

Respeto es la base de las relaciones humanas y condición mínima e indispensable para convivir en sociedad. Por eso, nuestras conductas deben basarse en el respeto por el otro… al menos si pretendemos que también se nos respete a nosotros.

El respeto se asocia con la consideración e incluye atención y cortesía. 

Es un valor que permite al ser humano reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del prójimo y sus derechos. 

Respetar es consideración y deferencia, además de un verdadero interés no egoísta por el otro, más allá de las obligaciones explícitas que puedan existir.

El respeto permite que vivamos en paz y en sana convivencia. Implica reconocer en nosotros mismos y en los demás los derechos y las obligaciones, por eso suele sintetizarse en la frase: 

“No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. La falta de respeto genera violencia y enfrentamiento.

El respeto se asocia con alguna conducta en particular, como los buenos modales o la amabilidad, pero es todavía algo más profundo, es una actitud que brota de la convicción de que los seres humanos deben ser respetados porque son un fin en si mismos y conservan un valor intrínseco y absoluto.

El respeto se expresa en la consideración por otro: ponerse en sus zapatos, tratar de comprenderle.

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