Desde el principio de los tiempos, el hombre aprendió con mucha claridad y seguramente que, por necesidad, que para sobrevivir y desarrollarse debería de aprender y cultivar su capacidad de asociación. Aprendió que este requisito es fundamental para lograr objetivos mayores que los que sería capaz de conseguir a nivel individual. Con el paso del tiempo, los colectivos, las tribus y los conglomerados humanos se integran no solo por afinidad, sino que reconocen y confirman que los efectos derivados de la asociación hacen algo más que sumar posibilidades que aporta al grupo cada uno de sus componentes.
La investigación científica mediante el concepto de “sinergia”, subraya el efecto multiplicador de fuerzas en juego como «cooperación» que significa literalmente trabajando en conjunto. Se refiere al fenómeno en el cual el efecto de la influencia o trabajo de dos o más agentes actuando en conjunto es mayor al esperado considerando a la suma de las acciones de los agentes por separado. Un formidable efecto multiplicador que actúa dentro del campo de las relaciones que se orientan hacia un objetivo compartido.
La sinergia es un concepto importante en un sinnúmero de aplicaciones; por ejemplo, en la computación, donde las máquinas son capaces de procesar números mejor que los seres humanos, pero carecen de sentido común, por lo que el trabajo en conjunto de computadoras y humanos da excelentes resultados. Pero la aplicación por excelencia se da en las relaciones humanas. El concepto está orientado a crear un marco y contexto para todo lo que es el trabajo en equipo.
En la vida cotidiana, donde todas las cosas están entrelazadas y existe una intensa interdependencia, aprender a tener una actitud de cooperación o sinérgica, es vital para los procesos de desarrollo y progreso, los binomios de cooperación son infinitos: Sinergia sociedad y gobierno, sinergias padres e hijos, juventud y experiencia, mantenimiento y operación, escuela – familia, universidad – empresa, hombres – mujeres… etc.
El trabajo cooperativo o sinérgico, desde el principio de los tiempos es una lección que ninguna generación debemos de olvidar, no obstante, las olas sociales que se ponen de moda de individualismo y consumo, de egoísmo protagónico o de una vulgar pérdida del sentido de los demás. En épocas difíciles y de grandes necesidades la cooperación y la sinergia es la fortaleza de las sociedades, comunidades y colectivos humanos.
La cooperación es una habilidad esencial para la vida. La cooperación demuestra la capacidad para trabajar de manera efectiva y respetuosa con diversas personas o equipos, hacer compromisos, crear consensos, asumir responsabilidades.