Tres vías

  • Para Reflexionar
  • Luis Rey Delgado García

Laguna /

La memoria y la imaginación son facultades importantes, sin ellas no realizaríamos las actividades de la vida diaria. 

Son vías claras de bienestar, pero juegan un papel de doble filo, son útiles, pero cuando en lugar de ayudar a abrirnos paso, nos encierran en el sufrimiento, debemos tomar medidas para cambiar la situación.

La memoria puede traer continuamente recuerdos negativos y entonces deja de prestarnos la ayuda que necesitamos. 

Lo mismo puede ocurrir con la imaginación, si de continuo nos hace aflorar temores, angustias, miedos al futuro.

Otra facultad decisiva para la vida es la sensación (o lo que percibimos en un momento). Gracias a ella vemos, oímos, tocamos y nos damos cuenta de lo que pasa alrededor. 

Hay cosas que sentimos y nos gustan; hay otras que nos desagradan. Si sentimos hambre, o recibimos un golpe, o experimentamos exceso de frío o calor, registramos dolor por la sensación. 

Pero a diferencia del dolor que es físico, podemos experimentar sufrimiento que es mental. 

Ese sufrimiento lo sentimos cuando lo que vemos del mundo que nos rodea no nos gusta, o nos parece que no es como debe ser.

La memoria, la imaginación y la sensación, son tres vías necesarias para la vida. 

Sin embargo, pueden convertirse en enemigas, si trabajan dando sufrimiento, creando lo que algunos llaman “el cuerpo del dolor”. 

La memoria nos hace sufrir al recordar fracasos y frustraciones, al recordar pérdidas de oportunidades, de objetos, de personas queridas. 

La imaginación nos hace sufrir por las cosas negativas que pensamos a futuro trayéndonos temor: temor a perder lo que tenemos, temor a la soledad, a la enfermedad, a la vejez y a la muerte. 

La sensación nos hace sufrir cuando vemos que nuestra situación no es como corresponde o debería sea. Tres facultades para nuestro bienestar, o tres vías para el malestar o sufrimiento.

La tarea para nuestro desarrollo humano es limpiar y refrescar nuestra memoria, nuestra imaginación y nuestras sensaciones, purificarlas de alguna manera, trabajar sobre las tres vías del sufrimiento, despejándolas para que la vida se desarrolle con menos tropiezos y que estas facultades humanas sean impulsoras de nuestro crecimiento personal.

Pero hay que reconocer que si estamos desorientados o no tenemos una finalidad, un sentido en la vida, nos perdemos en las tres vías y no sabemos qué despejar de nuestro camino porque tampoco sabemos hacia dónde vamos. 

Seguramente, el descubrimiento de un sentido en la vida es lo que más nos ayuda a convertir las tres vías que pueden ser de sufrimiento en vías de desarrollo y crecimiento.


luisrey1@prodigy.net.mx

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