Se terminan los cursos escolares de los diferentes niveles, por lo que muchos padres de familia saben que es la época en la cual los ahorros se van en las fiestas de graduación, ya que si es mujer, hay que comprarle el vestido, los zapatos, pagar el arreglo personal y todavía hay que aflojar los billetes hasta donde alcance, ya que hay que liquidar y con anticipación el pago del salón, los lugares que se van a ocupar y las cenas a tres tiempos, más las bebidas.
Claro que si son hombres, hay que comprarles el traje, la corbata, camisa y corbata y lo que se necesite, ya que una frase muy utilizada por los papás, “hay que gastarle, ya que un hijo solamente se recibe una vez en la vida”, claro, de primaria, otra de secundaria, luego de prepa y finalmente de universidad o tecnológico, sin olvidar a aquellos que llevan a cabo sus maestrías.
Pero las muchachas no se conforman, ya que normalmente terminando su fiesta de graduación, acostumbran a rentar una quinta, irse a la casa de alguno de sus compañeros y para ello hay que llevar prendas de acuerdo al momento, por lo que cambian el vestido elegante con el que se graduaron, para utilizar uno más informal y poder disfrutar bailando y hasta echándose un refresco amargo y lo principal, brindando por su futuro inmediato.
Pero no solamente son esos gastos para los graduados, también están aquellos que pasaron de año, quienes saben que sus papás deben de rascarle a sus carteras para empezar a pagar las inscripciones del próximo semestre, así como libros y hasta uniforme.
Pero hay que ver que es mucho el dinero que se gasta, por lo que también es el momento de echar mano de las tarjetas de crédito y tratar de pagar los gastos a meses sin intereses.
Que tanto es tantito y al fin que la fiesta de graduación la disfrutan todos y uno que otro colado, como lo es en ocasione el novio o la novia de los graduados, quienes pese a no ser de la familia, están en primera fila.
Walter.juarez@milenio.com