Se terminaron las elecciones a diputados locales, mismas que fueron ganadas por una verdadera paliza del PRI a Morena y es que en algunos distritos, la diferencia fue tres a uno.
Había mucha inquietud entre los laguneros, quienes en un momento determinado llegaron a pensar que Antonio Attolini quien tanto habló antes y durante su campaña, le iba a dar la pelea a Verónica Martínez, la abanderada del tricolor y es que la arrastraron que le dieron, se repitió en todos los distritos.
Siempre se había dicho que abstencionismo beneficiaba al tricolor, pero en esta ocasión los laguneros salieron a emitir su sufragio demostrando gran civismo y responsabilidad para elegir a sus legisladores, mismos que entrarán en funciones el primero de enero del 2027.
Para muchos analistas, la base del éxito la tuvo el gobierno del estado bajo el mando de Manolo Jiménez, ya que ha mantenido blindado el estado y se puede decir que es el que mejor seguridad tiene.
Además, Jiménez Salinas en donde quiera que se presenta, muestra su modelo de seguridad y el cual le ha dado excelentes resultados en todos los rincones de la entidad, a tal grado que los grupos delictivos por más que la han buscado, han sido repelidos y no han podido ingresar a Coahuila.
Los ciudadanos saben de la importancia de vivir en un estado seguro, por lo que se olvidaron de todas las promesas que les ha hecho el partido en el poder y saben que no hay dinero que pague la tranquilidad que se vive en Coahuila.
Ahora, a los que sí que les fue mal fue a los del Partido Acción Nacional, quienes no lograron llegar al 3 por ciento de la votación, por lo que con todo el dolor pero perdieron su registro.
Se dice que tras la “barrida” que le diera el PRI a Morena, muchos que ya habían militado en el tricolor y que se deslumbraron con el partido que fundó López Obrador, la están pensando y todo indica que habrán de regresar con la cabeza abajo al Revolucionario Institucional.
La dirigencia de Acción Nacional ya aceptó su derrota, mientras que en Morena se tendrán que reagrupar y buscar otros caminos, ya que ahora saben que en Coahuila simplemente tienen las puertas cerradas y los habitantes simplemente no los quieren, ya que lo que menos desean es se viva en un estado bajo el miedo por la inseguridad.
Walter.juarez@milenio.com