Poco importó la forma

  • Vida cotidiana
  • Luis Walter Juárez

Laguna /
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Para Renato Paiva, entrenador del Santos Laguna, lo importante era ganarle a Pumas, era sumar tres puntos y la forma de lograrlo poco importaba. 

Sabía el técnico santista que en los primeros minutos expulsaron a un jugador de la UNAM después de cometer un penal y tras el gol del “mudo” Aguirre, los Albiverdes se fueron al frente 1-0. 

Sabía Renato Paiva que con un jugador más y con el marcador a su favor podría sobrellevar el partido tranquilamente, además, así parecía que lo entendió una gran parte de la afición que volvió a llenar el Territorio Santos Modelo. 

Claro que hubo seguidores del conjunto lagunero que pedían que los Guerreros atacaran más, se fueran al frente en busca de goles. 

Vieron los santistas que Pumas estaba metido en su media cancha, solamente esperando un contragolpe que les diera la oportunidad de llegar a la portería defendida por Carlos Acevedo y meter el gol del empate. 

Eso también lo sabía el entrenador del Santos, quien mandó a sus jugadores a tocar el balón, a jugarlo entre su medio campo y sus defensas y también esperando la posibilidad de un ataque que los llevara a lograr su segundo tanto, mismo que llegó nuevamente mediante un tiro penal. 

El equipo visitante nunca mostró peligro, se vio timorato en el campo de juego, sus jugadores poco pasaban de la media cancha y eso lo aprovecharon muy bien los Albiverdes, quienes sin desesperarse, lograron lo que para su entrenador era crucial, conquistar los tres puntos para estar en la pelea y pensar en la liguilla. 

Muchos aficionados sabían que el también llamado equipo de todos buscaba imponer una marca, la de conseguir su sexta victoria consecutiva, lo cual lograron y ahora están con la mira puesta en el juego ante Xolos allá en la ciudad de Tijuana. 

Lo mejor de todo fue el ambiente en el Territorio Santos Laguna, en donde la afición volvió a apoyar a su equipo con porras, cánticos y muchos gritos de aliento. 

Hace unas semanas escribí que los triunfos se convertían en amores, ya que después de temporadas con la capa caída, en las cuales siempre terminaban arrastrando la cobija y en cuanto empezaron a ganar, se sintió de parte de la afición una confianza, sentía en que este equipo podría salir adelante. 

Antes no se sabía si culpar a la directiva, a los distintos entrenadores o bien a los mismos jugadores, de los malos resultados, ya que en ocasiones jugaban bien, pero algún error defensivo o bien hasta por mala suerte terminaban perdiendo. 

Ahora, la cosa es muy diferente, ya que se puede observar como muchos jugadores que son realmente jóvenes y desconocidos, se parten el alma en la cancha y con gran sacrificio y esfuerzo han logrado salir adelante. 

Ojalá que la afición los siga apoyando y si tienen los Albiverdes algún tropiezo, no dejen da apoyarlos, ya que ahora si se está viendo la entrega y el buen trabajo del entrenador en turno.


Walter.juarez@milenio.com

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