Hace 6 años quedé de verme con mi padre por videollamada, él vivía aquí en Tampico y yo en Argentina, pero ese día no se conectó…algo raro porque era de esas personas que siempre llegan puntuales. Enseguida llamé a casa, presentí que algo andaba mal y mi madre contestó el teléfono llorando, mi padre había fallecido y se había ido sin poder volver a abrazarlo.
Volé desde Buenos Aires ese mismo día para México, pero mi vuelo desgraciadamente se retrasó casi un día y no logré llegar ni siquiera a su sepelio. Cualquiera que estuviera en mi lugar pensaría que hoy que es su Aniversario Luctuoso estaría deshecha pero la realidad es que estoy tan en paz como él, siempre fuimos muy unidos a pesar de que estuviéramos lejos.
¿Qué deja un padre al hacerse eterno? Experiencias, sonrisas, abrazos, los mejores recuerdos de niñez, palabras de aliento, infinitas frases motivacionales en nuestro crecimiento. ¿Qué es lo que se lleva con él? Algo muy importante que nunca regresa, algo que inicia al momento que nacemos y que dura para siempre, algo que se recuerda mucho más cada que pasa el tiempo.
Siempre que viene una imagen de mi padre a mi cabeza lo hace de la misma manera que cuando estaba vivo, lo encuentro sonriendo y entusiasmado por las cosas que me están sucediendo, quizás es por eso que nunca me he sentido sola, porque en realidad lo llevo conmigo siempre. Quien recuerda a su padre entiende tan bien este sentimiento, que al recordarlo podemos saber perfectamente qué es lo que habría dicho en un determinado momento, sus bromas, sus frases, sus lecciones de vida y hasta sus historias.
Todos parafraseamos a los que se han ido, todos los recordamos con alegría al menos en México que es donde vemos la muerte como un estado natural al que tenemos que llegar en algún momento, porque así es la vida y porque no lo podemos negar. Sin duda para un hijo su padre es un héroe, es una persona única, un educador, un motivador, un guía, un consejero, nuestro mejor amigo. Hoy más que nunca veo a mi padre sonriendo, motivándome a seguir adelante, a dar lo mejor de mí y a pensar en ayudar a los demás como él me enseñó desde la infancia, pues al fin de cuentas todos nosotros somos el resultado de nuestros padres.
¿Cómo recuerdo al Profesor Eduardo Bárcenas Sánchez? Leyendo de madrugada, escribiendo, disfrutando de una parrillada en casa, con la familia más unida que nunca y con una gran sonrisa, porque si hay algo que me enseñó es que uno debe de ser feliz y seguir adelante a pesar de todo, es por eso que hoy le mando un abrazo a mi padre hasta el cielo, ese que no pude darle al regresar a México.