El género hace al lector

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Ayer por la tarde presencié de viva voz cuentos, poemas y textos de los alumnos del área de preparatoria de la UNE y me llevé una grata sorpresa al ver el indiscutible talento de los jóvenes.

Siempre he creído que el talento se cosecha desde temprana edad, y durante el evento literario me di cuenta que los jóvenes sí leen pero no lo que lo adultos queremos; ellos han elegido su camino y lo están haciendo correctamente. En cada espacio que he tenido la oportunidad de ir a dar conferencias y narrar mis cuentos me he dado cuenta del gran trabajo que están haciendo los maestros al tener siempre un espacio acorde con sus alumnos, un lugar en donde se interesen por las letras.

Adoro ir a ver los libros que hay en las bibliotecas y husmear un poco en lo que les llama la atención ahora, incluso lo veo en los más jóvenes de mi familia, ya es otra clase de literatura.

Encontrar nuestro género literario es una ardua tarea, es un camino en el que no hay piedras… Solo libros que no nos interesan y no por eso debemos dejar a un lado los libros.

Recuerdo que mi padre siempre me hacía leer El Principito, yo lo odiaba; ahora entiendo que es un libro que es muy profundo para un niño y por eso mismo nunca le tomé atención, sin embargo siempre me gustaron los cuentos, sobre todo los de terror.

¡A cuántas personas he escuchado decir que no les gusta leer! Y siempre estoy de curiosa y antes de decirles algo les pregunto cuáles son sus intereses, me gusta investigar así que una vez este mismo test lo implementé con alguien de mi familia.

Nunca compró un libro, siempre que me veía leyendo me decía que ella no podría y que se aburriría, sin embargo le daba gusto que leyera, así que esperé a que fuera su cumpleaños.

Recuerdo que adoraba todo lo que tuviera que ver con perros y disfrutaba mucho ver aquellos donde venían actividades de obediencia.

El libro que le regalé fue “El encantador de perros” de César Millán; cuando abrió su regalo se emocionó tanto que pensé que era una broma, le habrá tomado menos de una semana en beberse todas esas letras.

No hay libros malos, solo tenemos que encontrar cuál es nuestro género para emprender el viaje sin retorno del lector eterno. _

  • Magda Bárcenas Castro
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