Hay personas que dejan este mundo, pero que al mismo tiempo no se van pues dejan un legado imposible de borrar, y que gracias a que nos encontramos con ellas en la vida nos regalan historias, nos motivan a dar lo mejor de nosotros, pero sobre todo… nos inspiran con hechos.
Tamaulipas está de luto, es por eso que este día quiero dedicar mi columna al escritor y docente don Rubén Núñez de Cáceres, gran amigo de mi padre y a quien toda la sociedad tampiqueña ubica como un gran representante de la cultura y las artes.
Me queda claro que hay personas que no mueren, como es el caso de este personaje tampiqueño quien no se fue, se hizo eterno y será recordado por todos nosotros como un gran hombre que nos inculcó, además de valores, un amor maravilloso por la literatura y quien era portador del don de la escritura y la palabra.
Un docente enamorado de su vocación, que dio todo hasta el final de sus días, una persona a quien siempre veíamos con una sonrisa y a quien le aprendimos tanto, por lo que a través de estas palabras quiero enviar mi más sentido pésame a su familia a quienes abrazamos en este momento tan doloroso.
¿Qué legado nos deja don Rubén? La herencia cultural. Su partida resulta difícil pero al mismo tiempo debemos quedarnos con la experiencia de haberlo conocido y compartido momentos. ¿Quién no salió conmovido de alguna conferencia gracias a sus palabras? Él siempre fue impecable en su labor educativa. ¿Cuántos fueron testigos de la pasión con la que impartía sus clases? Su partida resulta difícil pero al mismo tiempo debemos quedarnos con esa satisfacción de haberlo conocido y compartido momentos.
Núñez de Cáceres era un magnífico catedrático, escritor y gran ser humano que entregó lo mejor y es por eso que deja una gran huella no solo en Tampico sino en los corazones de todos nosotros; gracias a ese amor por la docencia hay generaciones empapadas de una gran riqueza cultural y nos deja su obra literaria cargada con una visión siempre positiva.
Siempre he creído que el escritor nunca muere, que a través de sus letras se inmortaliza y con esto quisiera concluir, porque es inevitable pensar en lo mucho que lo vamos a extrañar. _