Desde hace algún tiempo he querido hacer una limpieza a fondo de todos mis libros, ediciones especiales, únicas, compradas en varias partes del mundo, libros que me han regalado, que compré y no he tenido tiempo de leer… En fin, a veces es la misma vida la que nos aleja de lo que más amamos.
Quizás por algo hoy me levanté temprano aprovechando el maravilloso clima de esta semana y comencé con los libros que tengo guardados en cajas, y la realidad es que jamás pensé que fuera a llevarme tanto tiempo.
Después de todo, ¿qué tanto podría llevarme revisar unos cuantos libros viejos? Pero la realidad es que estoy escribiendo esta columna sentada en el suelo de mi casa rodeada de cientos de libros amontonados que estuvieron guardados desde que llegué de Argentina, y que hoy salieron como un genio después de haber frotado la lámpara maravillosa.
Muchas veces dejamos para después lo más importante y, aunque procrastinar nunca ha sido parte de mi vida, debo decir que entiendo bien mi decisión de no haberlo hecho antes. ¡Hay tantos recuerdos entre esas páginas con tinta!
El primer día de clases en Buenos Aires, mis anotaciones, el proceso de aprendizaje de mis talleres, tickets de obras de teatro como separadores, postales de amigos en el extranjero: Toda una vida.
Y hoy, más que apilar libros y organizarlos, revalidé muchas decisiones y recordé los sacrificios que tuve que hacer cuando me fui de México.
Muchas veces me han preguntado cuáles son mis libros favoritos, pero como escritora esa es una respuesta que, aunque parezca sencilla, resulta siempre controvertida; cada libro es una época vivida, un momento único, un reflejo de emociones, una etapa que forma parte de nuestras convicciones.
Y aunque para muchos significaría tiempo perdido, resultó fascinante poder experimentar esto después de tanto tiempo, uno nunca sabe lo que nos acarrea la vida, lo que se nos vuelve a presentar, y sobre todo… lo que nos va a hacer sentir.
Concluyo esta recopilación de letras muy feliz, reencontrándome con mis amigos impresos, ellos siendo los mismos y yo recordando esa parte de mi historia, aquella que cada quien guarda para sonreír mientras continúa adelante.
Y a ti, ¿qué te esperará cuando tengas que hacer tu recuento?