Banxico anuncia el fin del ciclo de baja en la tasa de interés

Ciudad de México /

El Banco de México (Banxico) decidió este jueves reducir la tasa de interés de referencia, en una decisión que no fue sencilla considerando el entorno inflacionario actual. Aunque la inflación de abril mostró una ligera disminución respecto a marzo, pasando de 4.59 a 4.45 por ciento, sigue estando por encima del objetivo del banco central, que es de 3 por ciento con un rango de variabilidad de más menos un punto porcentual.

La decisión de bajar la tasa responde, en parte, a la debilidad económica que enfrenta el país. El crecimiento del producto interno bruto (PIB) en el primer trimestre fue negativo, registrando una contracción de 0.8 por ciento, lo que refleja una desaceleración relevante; sin embargo, es importante recordar que el mandato principal del Banco de México no es estimular el crecimiento económico, sino preservar el poder adquisitivo de la moneda y controlar la inflación.

Por esta razón, considero que el espacio para seguir bajando las tasas de interés es ya muy limitado. Es probable que el banco central entre en una pausa prolongada, que puede extenderse durante el resto del año, en lo que se evalúan con mayor claridad los riesgos inflacionarios.

El panorama hacia adelante es incierto. El conflicto en Medio Oriente sigue sin resolverse, lo que ha presionado al alza los precios del petróleo. Parte de la infraestructura energética en la región ha sido afectada, y su recuperación tomará tiempo. Esto hace probable que los precios del crudo se mantengan elevados en las próximas semanas, generando presiones adicionales sobre la inflación a escala global.

En este contexto, no sería sorprendente ver presiones al alza en tasas de interés en otras regiones, particularmente en Europa. Para México, que mantiene una balanza energética deficitaria, el encarecimiento del petróleo representa un riesgo adicional para la inflación.

El país enfrenta un dilema complejo. Por un lado, un aumento en el precio de las gasolinas impactaría de manera directa en la inflación. Por otro, incrementar los subsidios implicaría un deterioro en las finanzas públicas. Cualquiera de las dos decisiones tiene costos relevantes.

La decisión de Banxico fue, sin duda, agresiva, pero aún dentro de un margen de control. Ir más lejos podría resultar contraproducente. Si en algún momento el banco central se ve obligado a revertir el ciclo y subir de nuevo las tasas de interés, su credibilidad podría verse afectada. Y en política monetaria, la credibilidad lo es todo.


  • Manuel Somoza
  • Presidente de Somoza y Asociados, Asesor Financiero Afiliado a GBM. Economista por la Universidad Anáhuac con maestría en Finanzas por el Tec de Monterrey.
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