Futuro de corto plazo de los mercados en Estados Unidos

Ciudad de México /
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En las próximas semanas los mercados financieros internacionales estarán influenciados por dos fuerzas de sentido opuesto. La primera es de carácter geopolítico y representa el principal riesgo para los inversionistas; la segunda proviene de la fortaleza de los resultados corporativos, sobre todo del sector tecnológico, y constituye el principal soporte para las bolsas estadunidenses.

La corriente negativa está asociada al conflicto en el Medio Oriente. Mientras persista la incertidumbre sobre la estabilidad de la región y la seguridad del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, el precio del petróleo permanecerá bajo presión. Un incremento sostenido en los precios de la energía volverá a alimentar las presiones inflacionarias a escala mundial y obligará a los principales bancos centrales a actuar con mayor cautela respecto a futuros recortes en las tasas de interés. Incluso, si el escenario se complicara de manera significativa, no puede descartarse una postura monetaria más restrictiva.

Este entorno tendrá consecuencias directas sobre las valuaciones bursátiles y, al mismo tiempo, implicará una moderación del crecimiento económico mundial.

Por fortuna, la otra gran fuerza que hoy mueve a los mercados apunta en sentido contrario. Los resultados corporativos continúan sorprendiendo favorablemente. Las empresas que integran el S&P 500 registraron durante el primer trimestre un crecimiento cercano a 29 por ciento en utilidades respecto al mismo periodo del año anterior, acompañado de un incremento aproximado de 11 por ciento en ventas.

Para el segundo trimestre los analistas continúan anticipando resultados sólidos, con un crecimiento de utilidades cercano a 23 por ciento, mientras que para el tercer trimestre las estimaciones vuelven a acelerarse hacia niveles cercanos a 27 por ciento.

Dentro de estas cifras destaca el extraordinario desempeño del sector tecnológico. Las compañías vinculadas con la inteligencia artificial, los chips y la infraestructura digital continúan registrando tasas de crecimiento de utilidades cercanas a 50 por ciento. Mientras estas expectativas se materialicen, será difícil construir un escenario claramente negativo para las bolsas estadunidenses.

Uno de los temas que más debate genera es la valuación de las empresas tecnológicas. Es indudable que varias de ellas cotizan a múltiplos elevados si se comparan con sus promedios históricos. Sin embargo, cuando se analiza el extraordinario crecimiento esperado de sus utilidades, muchas de esas valuaciones comienzan a parecer razonables.

Nvidia es probablemente el mejor ejemplo. Aunque el precio de la acción ha alcanzado niveles históricamente elevados, el crecimiento de sus utilidades ha sido aún mayor, provocando que su múltiplo precio-utilidad esperado se haya reducido de manera importante respecto a años anteriores. Este fenómeno demuestra que no siempre una acción cara en precio implica una empresa sobrevaluada.

Justo por ello, el análisis de las inversiones debe centrarse menos en el precio absoluto de una acción y más en la capacidad de la empresa para seguir generando crecimiento en ventas, utilidades y flujo de efectivo. En otras palabras, la pregunta relevante no es cuánto ha subido una acción, sino si ese incremento está respaldado por fundamentos sólidos o sólo por la especulación.

Warren Buffett ha advertido en diversas ocasiones que, en mercados dominados por el entusiasmo, encontrar inversiones con verdadero margen de seguridad resulta cada vez más difícil. Esa reflexión mantiene plena vigencia en el entorno actual.

Las próximas semanas serán particularmente importantes. La temporada de reportes corporativos permitirá confirmar si las elevadas expectativas de crecimiento se están cumpliendo. El inicio ha sido alentador: los principales bancos estadunidenses publicaron utilidades e ingresos superiores a los previstos por el consenso del mercado, lo que representa un buen comienzo para una temporada que puede definir el rumbo de las bolsas durante el resto del año.

En conclusión, el comportamiento de los mercados en el corto plazo dependerá del equilibrio entre estas dos fuerzas. Si el conflicto en Medio Oriente no escala y los precios del petróleo permanecen controlados, los sólidos resultados corporativos —sobre todo en el sector tecnológico— pueden seguir impulsando a las bolsas estadunidenses hacia nuevos máximos. Por el contrario, un deterioro geopolítico acompañado de un repunte importante en la inflación modificará rápidamente este escenario.

Por ahora, los fundamentales de las empresas continúan siendo favorables. Sin embargo, como siempre ocurre en los mercados, la capacidad de las utilidades para justificar las valuaciones actuales será el factor decisivo para determinar si el mercado mantiene su tendencia alcista o entra en una etapa de consolidación.


  • Manuel Somoza
  • Presidente de Somoza y Asociados, Asesor Financiero Afiliado a GBM. Economista por la Universidad Anáhuac con maestría en Finanzas por el Tec de Monterrey.
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