Los datos económicos de México están muy débiles

Ciudad de México /

M+.- La economía mexicana está mostrando señales claras de debilidad. El año pinta complicado y cada vez se ve más difícil que se alcancen las metas de crecimiento planteadas originalmente por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. La expectativa de crecer alrededor de 2.3 por ciento luce lejana. Incluso el propio Banco de México, en su más reciente reporte trimestral sobre inflación, redujo su estimación de crecimiento para 2026 de 1.6 a 1.1 por ciento, ubicándose ya más en línea con la mayoría de los analistas económicos.

Esta noticia no debe verse de manera aislada. Es consistente con lo que señalaron las calificadoras sobre la deuda soberana de México. Standard & Poor’s modificó la perspectiva de la calificación de México de estable a negativa, manteniendo la nota en BBB. Por su parte, Moody’s bajó la calificación de Baa2 a Baa3, aunque dejó la perspectiva en estable. Ninguna de las dos noticias es positiva. En el fondo, lo que preocupa a las calificadoras es que la economía mexicana crece muy poco y, con ello, las finanzas públicas no sólo no mejoran, sino que se siguen presionando.

El problema es muy claro: si la economía no crece en términos reales, la recaudación tampoco puede crecer de forma suficiente. Y si la recaudación no crece, llegará un momento en que no habrá recursos suficientes para sostener el fuerte gasto social que la administración quiere mantener, mucho menos para financiar inversión pública productiva, infraestructura, salud, educación y seguridad.

Las cifras recientes muestran este deterioro. El PIB del primer trimestre tuvo un desempeño muy débil y la inversión bruta fija también mostró señales negativas. Lo único que se puede rescatar es el buen comportamiento de las exportaciones y el dato de inversión extranjera directa, que alcanzó cerca de 23 mil millones de dólares en el primer trimestre. Sin embargo, también hay que decirlo con claridad: una parte muy importante de esa cifra corresponde a reinversión de utilidades y no necesariamente a dinero fresco entrando al país. Es decir, el dato luce bien en el encabezado, pero al analizarlo con mayor profundidad no es tan contundente como parece.

Todavía faltan muchos datos por revisar para dimensionar mejor el problema. Habrá que ver cómo evoluciona el déficit fiscal, si realmente se logra cumplir con lo planteado en el presupuesto y si las finanzas públicas tienen margen suficiente para enfrentar presiones crecientes. Petróleos Mexicanos, por ejemplo, sigue siendo una enorme carga para el gobierno federal y para las finanzas públicas del país. Mientras Pemex continúe absorbiendo recursos de esta magnitud, será difícil liberar dinero para proyectos verdaderamente productivos.

Todos sabemos que México necesita, entre muchas otras cosas, una reforma fiscal integral. No puede ser que siendo una de las economías más grandes del mundo tengamos una de las recaudaciones más bajas dentro de los países que conforman la OCDE. México recauda alrededor de la mitad del promedio de estos países. Esa cifra explica buena parte del problema: queremos financiar gasto social, infraestructura, seguridad, educación y salud, pero con una base recaudatoria insuficiente.

Pero no basta con una reforma fiscal. Para mejorar nuestras cifras también necesitamos fortalecer el estado de derecho, que hoy está seriamente lesionado. Necesitamos mejorar la seguridad para que la gente se atreva a invertir. Necesitamos dar certidumbre jurídica, reglas claras y confianza a los empresarios nacionales y extranjeros. También necesitamos mejorar la educación y la salud de los mexicanos, porque sin capital humano no hay crecimiento sostenible.

Sé que es una gran tarea, pero es justo lo que México tiene que hacer si quiere mejorar como nación y ofrecer mejores niveles de vida a su población. El país no puede seguir dependiendo de programas sociales, deuda creciente y baja inversión. Sin crecimiento económico real, sin productividad, sin inversión y sin finanzas públicas sanas, la situación puede deteriorarse mucho más.

México todavía está a tiempo de corregir el rumbo. Pero para hacerlo se requiere reconocer la realidad con seriedad. Los datos económicos están muy débiles y no conviene maquillarlos. Si no se toman decisiones responsables pronto, el país puede enfrentar una crisis mucho más severa, una que nadie quiere ver.


  • Manuel Somoza
  • Presidente de Somoza y Asociados, Asesor Financiero Afiliado a GBM. Economista por la Universidad Anáhuac con maestría en Finanzas por el Tec de Monterrey.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite