El decir que la emergencia en Guerrero y Acapulco ya terminó, es un grave error.

Ciudad de México /

Que el gobierno federal, así como los gobiernos local y municipal de Guerrero continúen mostrando gran indiferencia ante la tragedia que se sigue viviendo en Acapulco y prácticamente en todo el estado es inaudito. El tratar de minimizar lo que está sucediendo ahí, me parece que además de ser un grave error es una vergüenza para un gobierno como el mexicano. Entiendo que, para fines electorales --que parece ser es lo único que le importa al presidente de la República--, el anunciar y comentar los desastres no sea productivo electoralmente; sin embargo, este es un tema que va más allá de eso, simple y sencillamente los habitantes de Guerrero y Acapulco deberían de tener el apoyo, sin condición, del gobierno federal al igual que de su gobierno local y municipal, así como de toda la sociedad civil para salir adelante.

El negar la enorme tragedia que se vive, no solo es injusto sino también inmoral; como explicaba hace una semana en esta misma columna, México cuenta con las posibilidades de generar los recursos suficientes para enfrentar los destrozos que dejó el huracán Otis en todo el estado. Las recientes autorizaciones del Presupuesto de Egresos para el 2024, aprobadas por la mayoría de Morena, demuestran una vez más el desprecio de estos legisladores por el sufrimiento de los guerrerenses; el no haber autorizado partidas extraordinarias de ayuda, no es más que el reflejo de la falta de sensibilidad de estos políticos por un problema grave en una importante entidad del país.

A pesar de que en el Presupuesto de Egresos no se contempla prácticamente nada para Acapulco y para el estado, con esa mayoría que tiene Morena para hacer lo que se le da la gana en temas que no son necesariamente prioritarios, podría autorizar que se ampliara el endeudamiento del país en 1% y dedicar esos 10,000 millones de dólares (que sería la equivalencia para la reconstrucción de Acapulco), ya que esa cantidad sería “a ojo de buen cubero”, más o menos 75% de lo que se requiere; el resto seguramente podría ser invertido por el sector privado porque, sin lugar a dudas si se hace en forma correcta, el invertir en la reconstrucción de Acapulco puede ser un buen negocio.

Me atrevo a decir que para llevar a cabo un plan como el que propongo, lo primero que tendría que cambiarse es el gobierno local y municipal, mismos que han demostrado claramente su incapacidad e incompetencia, por lo cual sería estúpido dejar en manos de estos malos gobernantes los recursos para la reconstrucción, reitero, en el estado de Guerrero y en la Ciudad de Acapulco hay un gobierno fallido; si tuvieran alguna pizca de vergüenza la gobernadora y la presidenta municipal, ya habrían renunciado, pero claro, parece que eso es mucho pedir.

No puedo dejar de insistir y manifestar mi enojo ante la inacción del gobierno para mejorar las condiciones de vida de los guerrerenses; no se puede tapar el sol con un dedo, el decir que en Acapulco la emergencia ya pasó es una gran mentira, amén de ser un gravísimo error.

  • Manuel Somoza
  • Presidente de CI Estrategias por Somoza Musi. Ejecutivo con más de cuatro décadas de experiencia en el sector financiero. Es economista de la Universidad Anáhuac y tiene una maestría en Finanzas del Tec de Monterrey.
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