Más allá de admitir que el negar la realidad, cuando esta no te favorece, es una práctica recurrente de los políticos incompetentes. Lo más preocupante es que la negación frecuentemente se acompaña por la inacción, y por esta razón, los problemas no únicamente no se resuelven, sino que tienden a empeorarse.
La práctica de negar la realidad ha crecido enormemente en esta administración, y lo preocupante es que ésta --encabezada por la figura máxima en el gobierno-- con su dicho “yo tengo otros datos”, pretende sacudirse de las críticas a las políticas públicas que no han resultado exitosas. El ejemplo más claro es el rotundo fracaso de la estrategia en torno a la seguridad, la mayoría de la población reconoce que la estrategia de “abrazos no balazos“, simple y sencillamente no ha funcionado; y a la luz de los números del propio gobierno sobre asesinatos, secuestros y desaparecidos, la frasecita parece un chiste macabro.
Nunca en la historia moderna de México habíamos tenido tanto crimen, lo que va más allá de muertos y desaparecidos, pues la inseguridad se extiende a poblaciones enteras que están a merced del crimen organizado ante la complacencia, y en ocasiones, complicidad de las propias autoridades.
La herencia de este gobierno en materia de seguridad, será la página más negra de la Cuarta Transformación, y lo peor como dije a principios, es que esta realidad pasa desapercibida para el presidente de la República. Pero desafortunadamente este no es el único tema, hay muchos otros que llaman bastante la atención, como por ejemplo, dar el apoyo presidencial a los gobernadores que claramente están teniendo un pésimo gobierno; tal es el caso de la gobernadora de Guerrero que ha dado muestra de su incompetencia y falta de oficio ante la problemática del estado. El mal manejo de la crisis de seguridad en Guerrero y del pésimo actuar ante el huracán Otis está a la vista de todos, y ante esto el Gobierno Federal le da su apoyo; y ni qué decir de Cuauhtémoc Blanco en Morelos, es el peor calificado de los gobernadores en el país.
Pero si revisamos otros temas, donde no se acepta la realidad, basta echarle un vistazo al sector salud; aquí también los resultados son lamentables y de consecuencias trágicas, pues por el mal estado de nuestro sistema de salud mucha gente carece de medicinas indispensables, y quién sabe cuántos pierden la vida. Pero en este tema, como chiste cruel, el presidente sigue insistiendo en que tendremos un sistema más eficaz que el de Dinamarca.
En fin, el no reconocer la realidad, es sencillamente una estrategia de aquellos que son incapaces de hacer bien las cosas para las cuales fueron elegidos. Muy lamentable!