Odio a Bad Bunny

tampico /

Tras la preventa de los boletos para el concierto del cantante puertorriqueño conocido como Bad Bunny en México, las redes sociales fueron testigo de una división de opiniones al respecto y un sinfín de críticas de quienes no comparten el gusto musical de las miles de personas que, en minutos, agotaron los boletos para ver al artista este año.

Aludiendo a que sus “letras son machistas”, lo “feo que canta”, la “cosificación de la mujer mediante el reggaetón”, entre muchos otros comentarios, aquellos que no concuerdan con el género, ni el estilo del artista, criticaron a las personas interesadas en comprar un boleto para los próximos conciertos que tendrán lugar en México a finales de este 2022, tachándolas de “tontas” e “incultas” (principalmente).

Y es que, para aquellas que desconozcan quién es Bad Bunny y de qué va todo esto de lo que hoy quiero aprovechar para hablarles en este espacio, el reggaetonero vendrá al país los próximos, 3, 4, 9 y 10 de diciembre, para presentarse en Monterrey y la Ciudad de México, respectivamente, como parte de su gira “World’s hottest tour”.

Sin embargo, las largas filas, los diversos ‘memes’ e imágenes sobre el tema, los ‘tuits’ y comentarios, entre muchas otras formas en las que se viralizó la venta de los boletos para los conciertos mencionados, molestaron a quienes les disgusta, e incluso, hasta presumen llegar a odiar al ‘conejo malo’.

En lo personal, yo sí escucho sus canciones (y las bailo), pero más que intentar defender mis preferencias musicales, me gustaría poner sobre la mesa algo que me ha parecido interesante de todo esto.

En primer lugar, el que existe una tendencia generalizada a juzgar los gustos y afinidades de los demás, no solo en la música, también lo vemos en el cine, la gastronomía, los deportes, y (obvio) hasta en la política. Pero más allá de observar juicios críticos al respecto, lo que más se aprecia son señalamientos hacia las personas, ya sea para burlarse o ridiculizarlas por no converger con estas.

Segundo, que quienes catalogan como obscenas, misóginas y denigrantes las canciones de reggaetón, pasan por alto que la mayoría, sino es que todos los géneros musicales y canciones que existen, recaen ya sea en la hipersexualización y/o cosificación de las mujeres, machismo, discriminación y, en algunos casos, hasta en apología de la violación, la violencia y otro tipo de delitos.

Más bien, me atrevo a decir que estamos ante el reflejo del odio y racismo que desde siempre ha existido por los ritmos afrocaribeños y latinos (como la bachata, la salsa o la cumbia, por mencionar algunos), a los cuales se les relaciona con entornos vulnerados y precarizados, así como con un bajo nivel cultural e intelectual.

Por eso nos encontramos con comentarios y críticas donde elevan los ritmos anglosajones como el rock, comparándolos con el reggaetón el cual es visto como “algo de pobres” o de “gente color cartón”, mientras que sus gustos musicales son socialmente aceptados por ser de “personas cultas y de mundo”.

Y ni se diga la crítica -que recae en lo moralista- de que el reggaetón nos cosifica a las mujeres, la cual me parece sumamente hipócrita, pues una gran mayoría de canciones y artistas se han vuelto famosos a costa de letras donde hasta se nos deshumaniza.

¿Realmente les preocupamos las mujeres, o solo se trata de que odian el reggaetón y a Bad Bunny? Honestamente yo creo que solo nos están demostrando que se han comprado la idea de que este tipo de música es de ‘gustos inferiores’ y solo están visibilizando su racismo y clasismo.

  • Marcela Brown
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