Sensibilidad ante todo

  • Torre Azul
  • Marcelo Torres Cofiño

Ciudad de México /

La política exige sensibilidad. No se puede gobernar de espaldas a las necesidades de los ciudadanos, por el contrario, éstas deben ser el norte de acción de todo servidor público.

De ahí la estrecha cercanía que todo funcionario, de los tres poderes y niveles de gobierno, debe mantener con la sociedad.

Sin sensibilidad es imposible, por ejemplo, encontrar soluciones de largo aliento para los productores de melón y sandía, que más allá de las contingencias climáticas, son víctimas del coyotaje, la falta de organización y la ausencia de apoyos de autoridades que únicamente los consideran cuando necesitan votos.

Tampoco es posible encontrar los caminos que conduzcan al rescate y fortalecimiento de la industria mexicana del acero que hoy está sacrificando miles de empleos dada la evidente competencia desleal proveniente de Rusia y China, que ha tumbado los precios de esa materia prima en más de 50% en lo que va del año.

Ante tal realidad uno no puede dejar de preguntar las razones que han llevado a las autoridades correspondientes a ser tan lentas para actuar.

La sensibilidad es también necesaria para sacar adelante a los 7.5 millones de mexicanos que tienen rezago educativo, así como a los 7.1 millones de jóvenes de entre los 12 y los 29 años de edad que ni estudian ni trabajan.

Y así podríamos continuar enlistado cada uno de los problemas, grandes o pequeños, que afectan la vida de la gran mayoría de los mexicanos. Por eso preocupa que el gobierno federal no dé muestras de comprender el daño que ha causado a la economía del país su política fiscal.

No sólo eso, pues hay que agregar que en tan sólo tres años, la deuda pública ha sufrido un incremento del 50.6%, una de las tasas de crecimiento de pasivos más altas de la historia. Y que, para colmo, se siga haciendo un manejo tan irresponsable del gasto gubernamental.

Por eso, cuando las autoridades hacendarias comienzan a aplicar el IVA a los alimentos preparados que se comercializan en las llamadas tiendas “de conveniencia” o “de cercanía”, no sólo exceden sus facultades al incluir una lista de productos preparados que no fueron descritos expresamente en la Ley; no sólo generan con el listado en cuestión desconcierto y malestar entre la población; también muestran lo poco sensibles que son ante la realidad que enfrenta la mayoría de los mexicanos y las múltiples preocupaciones que los acompañan día con día.

Insisto, no se puede gobernar bien si falta sensibilidad.


tuiter: @marcelotorresc

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