Las presuntas anomalías cometidas por Guadalupe Taddei Zavala al frente del INE no deberán ser pasadas por alto debido, de manera primordial, a que la funcionaria federal ha sido exhibida por otorgar contratos sin licitación a personas de su confianza y que incluso laboran con ella desde que fungió como presidenta del Instituto Electoral de Sonora.
Luego de las ilegalidades descubiertas en la última auditoría de la unidad de transparencia de esa institución y de la Unidad de Investigación Financiera (UIF) tales como el otorgamiento de compras de cajas-urnas para diversas jornadas electorales a sus choferes particulares, Taddei tuvo que convocar a una conferencia de prensa para deslindarse de las acusaciones.
Por esa negligente actuación, hoy ya marcada por la deshonestidad y la complicidad, la sonorense debería pedir licencia al cargo, mientras el cúmulo de auditorías que efectúen los órganos respectivos la inculpan, exoneran o deslindan de las graves acusaciones de las que es objeto la llamada “árbitro electoral”.
Hay que hacer un poco de memoria con respecto a la actuación que ha tenido la propia Taddei Zavala desde que asumió el cargo federal, de que ha sido acusada del nepotismo siempre criticado por el expresidente López Obrador y que para infortunio de los mexicanos, ha sido práctica común de los integrantes de la llamada cuarta transformación desde que asumieron el poder en 2018.
Y la situación en contra de la multicitada funcionaria se agrava cada vez más, ya que se ha descubierto al interior del INE que su gente más cercana es la que ha sido beneficiada con pingües negocios sufragados por la institución electoral.
De ahí que a sólo tres años de haber sido electa como presidenta consejera de dicho Instituto, Guadalupe Taddei ya no goza de la confianza que en apariencia tenía para mantenerse incólume en el máximo organismo rector de las elecciones en México.
Hace un par de días, y debido a las fuertes presiones que enfrentó por los resultados de la última auditoría, la dirigente del Instituto Nacional Electoral convocó a una conferencia de prensa en la que sólo se dedicó a deslindarse de los actos de corrupción.
No respondió ninguna de las preguntas y cuestionamientos de los representantes de los medios de comunicación acreditados ante el INE, pese a que fueron diversas las inquietudes. Sin demagogia y con la lógica aplicación de la ley, Taddei tendría que ser investigada y, si cometió ilegalidades, presentar su renuncia al cargo que le fue conferido por seis años a partir de 2023, cuando fue electa para la misión que parecía que cumpliría a carta cabal.
Aunque lo niegue, Guadalupe Taddei Zavala no cuenta más con la confianza de varios de sus propios consejeros electorales, por la forma tan frívola con la que se ha conducido al frente del INE, que enfrenta desde hace ya varios años una crisis de toda índole a partir de que Morena tomó el poder, producto del triunfo en las elecciones del 2018.
Notas de Trascendencia
Y ya que referimos el grave caso de deshonestidades de funcionarias públicas, Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, enfrenta también la falta de credibilidad, luego de que se atrevió a acusar a su ex fiscal, César Jáuregui, de haber violentado el estado de derecho en la entidad que preside como jefa del Ejecutivo chihuahuense.
Campos Galván fue capaz de inculpar a César Jáuregui como el operador del desmantelamiento de un laboratorio clandestino de fentanilo en la Sierra Tarahumara, según ella, a espaldas del aval de la propia gobernadora, cuando esta gritó a todos los costados que todo se había hecho bajo el mandato legal. Cabe destacar que en la destrucción del referido laboratorio participaron dos agentes de la CIA, que tras el operativo fallecieron en un trágico accidente en la entidad norteña.
Con tal de salvar la cabeza, la gobernadora se deslindó del propio Jáuregui para hacer alianza con la presidenta Sheinbaum e inculpar al hoy ex fiscal sin importarle las consecuencias que tendrá en el corto y mediano plazo, además del rechazo que ya le hizo sentir la ciudadanía chihuahuense.