Las uñas rojas me impactaron. Miraba sus dedos afilados retorciendo uno de sus rizos cereza 6.6 mientras con la otra mano sujetaba un lápiz. Era mi maestra de preescolar, le pregunté cómo hizo para tener las uñas así de largas, como de bruja, pero bruja buena. “Come todo lo que te da tu mamá, come mucho jitomate, que es bueno para las uñas y el pelo, y vas a ver, cuando crezcas te vas a acordar de mí”. Me acarició la cabeza y se fue.
Muchos años después, en alguna conferencia en Puebla, Yásnaya Aguilar nos compartió entre la charla que la primera vez que vio unas uñas rojas fue en la ciudad: una secretaria tecleaba concentrada la máquina de escribir. También fue en la ciudad cuando vio por primera vez a una mujer manejar un auto, los dedos con esmalte carmesí firmes sobre un volante, sola.
Pensé, entonces, en ella. Bajé la mirada, extendí mis dedos sobre mi regazo y descubrí, finalmente, unas manos de mujer. No sé si aquel día las traía rojas porque suelo usarlas de todos los colores, además es bien sabido que el rojo es un tono de ocasiones especiales.
Durante la Segunda Guerra Mundial el barniz rojo se comercializó, junto con el labial rojo, como un arma secreta de belleza, de ánimo resistente, un talismán para hacer frente a una vida nueva. Pero antes, mucho antes, desde los egipcios hasta la creación del primer esmalte en la antigua China, las uñas rojas han sido símbolo de poder, nobleza, seducción y jerarquías políticas. También es, hoy todavía, el signo de la femme fatale, de la feminidad subversiva, el deseo peligroso y la transgresión de los roles tradicionales.
En alguna novela de Simone de Beauvoir, en La Invitada si no me equivoco, la autora de “no se nace mujer, se llega a serlo” retrata la escena de despintarse las uñas, de rojo, como otro momento de liberación ante la desesperación. El pigmento rojo arrastrado por la acetona termina por cubrir las manos de una sangre viva, de caos.
“Dime, ¿qué piensas hacer con tu única, salvaje y preciosa vida?” dice Mary Oliver. Yo te digo: píntate las uñas de rojo si hoy es tu cumpleaños. Píntate las uñas de rojo para sostener un corazón latente entre tus manos. Píntate las uñas de rojo para una entrevista de trabajo. Píntate las uñas de manzana, vino, cereza, fresa. Píntate las uñas de rojo. Tú decides.