Bajo el murmullo

  • Taller Sie7e
  • Martha Izaguirre

Tamaulipas /
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Los poetas son amantes de las ciudades, de los murmullos de personas agrupadas por su tema central. Algunos se agrupan alrededor de los negocios, de la amistad, de las tribulaciones físicas o del alma, de la religión, de la política, de la profesión, de la naturaleza, o los derechos humanos y sociales, del crimen y la impunidad, o de la caridad al que sufre; otros se agrupan alrededor de la pesca, el deporte, la música, la búsqueda de un amor, o alrededor del consumo del tiempo a sorbos de café, de cerveza o de un cigarro.

Uno de los murmullos de la ciudad proviene de cafés, galerías, teatros y bibliotecas, con infraestructura o caseros, que convocan y agrupan a personas alrededor de la Literatura y el Arte.

Hace unos días el grupo Material de los Sueños, círculo de lectura que se reúne en la biblioteca de la Casa de la Cultura, leía en voz alta poesía en colectivo. Un verso resonaba en cada pecho, y en esa secuencia de presencia del otro, se ensamblaba el poema completo.

Eran las 5 de la tarde, y muy probablemente otros grupos, en otros sitios: rezaban, cantaban, charlaban, estudiaban, leían, compartían, luchaban, protestaban, exigían, celebraban, meditaban, creaban, lloraban, acompañaban y se hacían acompañar en un propósito de vida, o de muerte.

Hay quienes encuentran en un ser digital la conversación: los que buscan caminos, identidad, ayuda, compañía, venganza o alivio, en un algo que sí responde al llamado. Sin conocerse, sin un rostro detrás de la pantalla, se es parte del grupo de los que encuentran al otro en el murmullo de la red.

La poesía crece cuando cierra su mirada etérea y se dispone a escuchar. Un poeta desmenuza el mundo en su esquizofrénico concierto de voces aun sabiendo que descubrirá lo mejor y lo peor del ser humano.

Sabe que a nadie le es posible imaginar lo ajeno desde su propio pensar y sentir, que su verso siempre hablará desde el propio cuerpo, la propia alma, la propia tragedia personal, o el propio goce vital.

Sabe que pretendiendo ensamblar el poema de la realidad, escuchará el silencio profundo sobre el que se escriben las palabras que habitan bajo el murmullo.


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