Cefixima y Ketorolaco

  • Taller Sie7e
  • Martha Izaguirre

Tamaulipas /
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Casi todo viene en pares: Cronopios y Famas, Hugin y Munin, Cefixima y Ketorolaco, modus vivendi y modus moriendi, Tú y Yo. En la zona central de un par, es decir, entre el uno y su dos, existe una escala de posibilidades: el azar, la certeza, la duda, la ambigüedad, la parálisis, la decisión, el complemento, la libertad y la prisión. Entre Cronopios y Famas existen las Esperanzas. Entre Hugin y Munin existe el escuchante del presente. Entre Cefixima y Ketorolaco existe el cuerpo en salud o enfermedad. Entre el modus vivendi y el modus moriendi existe el ser. Entre Tú y Yo existe la conversación. Entendemos que el péndulo de nuestros pares existenciales oscila de lo uno a lo otro, y que los escollos en la ruta que recorre están sujetos a la impermanencia de la geometría, de ínfimas e infinitas moléculas: astrales y biológicas.

Un Cronopio es impuntual porque su reloj está atrasado. Una Fama es puntual porque es el cuidador del reloj. Para el Cronopio, el tiempo es un ave libre. Para la Fama, el tiempo es un ave enjaulada. Se libera lo que se aprisiona.

Hugin es el pensamiento porque comprende. Munin es la memoria porque recuerda. Los dos miran al mismo tiempo el mismo paisaje. Se comprende lo que se recuerda.

Somos par, así como de algo hay que morir, también de algo hay que vivir —esto lo digo por mi cuenta—. Alegres y desordenados. Tristes y libres. Prudentes y rebeldes. ¿De qué vivir? Del optimismo absurdo y de las posibilidades de resignificación ante cada momento de realidad trastornada. Vivir del calor de la hoguera en el altar del cuerpo, antorcha que ilumina la noche oscura del duelo. En palabras de Alfonso Reyes: “que encontremos la memoria inevitable del poema que nos resuelve la vida, el ánimo y la incredulidad”.

¿Cómo saber si eres un Cronopio? Si, como dice Cortázar, te deslumbran las almas de las personas y no te enamoras de la inteligencia, sino de alguien que piensa y te hace pensar. Si te enamoras de las conversaciones porque crees que están hechas de palabras y silencios que desprenden pedacitos del alma, como esta que hoy tenemos tú y yo: eres un Cronopio… oscilando en tu par.


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