Permanecer en calidad de ser humano es la responsabilidad de cada persona. Para lograrlo es imprescindible estar del lado del Amor. Es imprescindible abrir la mirada al entorno y valorar la naturaleza. Es imprescindible la belleza y la alegría. Y también es imprescindible tener principios y una verdad moral de bondad y honradez sobre los que actuar, ante y con el prójimo, ante y con el mundo.
El Segundo Festival Internacional de Jazz en Tampico; la pinta de murales; la próxima convención de Pueblos Mágicos; son actividades valoradas por el gobierno y por los empresarios porque atraen turismo, y sin embargo, debían ser valoradas porque aportan belleza, alegría y amor mediante la diversidad de expresiones culturales, alimentando la vibración humana en el espíritu de los ciudadanos.
Toda acción venida del gobierno o de la sociedad debe tener este objetivo para su propio bienestar y el de la comunidad.
Más poesía, arte, música, deporte y convivencia significan más serenidad y vitalidad espiritual para las personas.
Y un gobierno con más comunicación oportuna, más cuidado de la Naturaleza, más ideas de autogestión económica y social distintas al turismo; con más empatía hacia las causas que abogan por justicia para víctimas, y por lo justo para todo y para todos, significa un mejor desarrollo en todos los ámbitos.
Se requiere un gobierno y una sociedad abiertos a la visión del desarrollo sustentable, es decir: un desarrollo con la capacidad de satisfacer las necesidades del presente sin agotar los recursos naturales, ni comprometer el bienestar de las generaciones futuras.
Hoy, Tampico tiene voces en debate de una ciudadanía despierta y responsable de su entorno, y eso es más que bueno.
Tiene una población que se interesa en la protección del espacio natural y del espacio público, en la demanda de los servicios de agua, salud, seguridad, educación y desarrollo cultural para todos; y en la demanda de un buen gobierno que se comprometa al desarrollo sustentable más allá de intereses mercantiles.
El partido que sea, las personas que sean, que gobiernen Tampico hoy o mañana, deberán crecer a la altura de su población, y de los desafíos de cambio de rumbo en lo que hoy mal llaman progreso, porque atenta a la sustentabilidad y a la calidad de vida de sus habitantes.